martes, 28 de julio de 2026

Un pequeño cementerio abandonado en Kirguistán.

A las seis de la mañana el sol ya caía con fuerza sobre la estepa de Kirguistán. El canto de las aves anunciaba un día que despertaba deprisa, así que decidí salir a pajarear por los páramos que rodeaban nuestro alojamiento, cerca de la localidad de Bokonbayevo y del inmenso lago Issyk-Kul. A un lado se alzaban las cumbres todavía nevadas de la cordillera Terskey Alatau, las «montañas sombrías» o montañas que dan la espalda al sol; al otro, una sucesión de lomas desnudas y erosionadas se desdibujaba en el horizonte. Solo por contemplar aquel paisaje sentí que ya había merecido la pena emprender la caminata.

Fue entonces cuando un pequeño cementerio rural, aparentemente abandonado, atrajo mis pasos. Era un lugar de contrastes: un camposanto musulmán donde la simbología soviética convivía con frescos que representaban escenas de caza, cetrería, ciervos y águilas, como si la memoria de los difuntos quisiera permanecer ligada a la vida que habían conocido. Entre los enterramientos, algunos gorriones molineros, gorriones chillones, collalbas isabelinas y alondras comunes encontraban refugio y tranquilidad. Mientras los observaba, tuve la sensación de que aquel rincón perdido, más que un lugar de ausencia, era un discreto punto de encuentro entre la historia, el paisaje y la vida que seguía abriéndose paso cada mañana.

lunes, 27 de julio de 2026

Libélula de cuatro puntos (Libellula quadrimaculata).

En un viaje ornitológico siempre hay momentos para levantar la vista del telescopio y descubrir que la naturaleza ofrece mucho más que aves. Las orquídeas silvestres, los lepidópteros, los odonatos, los reptiles o los anfibios terminan reclamando también su espacio ante la cámara; en definitiva, todo aquello que se cruza en el camino merece una mirada. Así ocurrió en la desembocadura del río Barskoon, en el lago Issyk-Kul (Kirguistán), donde a finales de julio un macho de Libellula quadrimaculata, la libélula de cuatro manchas, permanecía posado sobre un tallo seco vigilando su pequeño territorio. Esta especie, de amplia distribución eurosiberiana, encuentra en los humedales y orillas lacustres de Asia Central un hábitat idóneo durante el verano, cuando los adultos patrullan incansablemente las aguas en plena actividad reproductora. Fue uno de esos encuentros inesperados que recuerdan que, en cualquier salida de campo, la biodiversidad siempre ofrece oportunidades más allá del objetivo principal del viaje.

El colirrojo de Eversmann (Phoenicurus erythronotus).

El colirrojo de Eversmann (Phoenicurus erythronotus) fue una de las grandes sorpresas de nuestro viaje ornitológico por Kirguistán. Tuve la fortuna de fotografiar una pareja cerca del lago Song Kol, en la provincia de Naryn, a más de 3.000 metros de altitud. Fue un momento especialmente emocionante, ya que ambos adultos iban y venían sin descanso con pequeños insectos en el pico para alimentar a sus pollos, mostrando el incansable esfuerzo que requiere sacar adelante una nidada en un entorno de alta montaña. Contemplar y fotografiar esta escena, en un paisaje tan espectacular y remoto, fue sin duda un momento de gran emoción. 

Orquídea Dactylorhiza umbrosa en Kirguistán.

Además de la Epipactis sp. a la que dediqué una entrada hace unos días, en el cañón de Barskoon (Kirguistán), muy cerca del campamento de yurtas donde pasamos la noche, tuve la fortuna de fotografiar esta preciosa Dactylorhiza umbrosa. Esta orquídea silvestre, característica de praderas y márgenes de arroyos de montaña en Asia Central, destaca por sus densas espigas de flores violáceas y el delicado dibujo púrpura que adorna su labelo, un auténtico reclamo para los insectos polinizadores. Encontrarla en plena floración fue, sin duda, otro de esos pequeños regalos que nos deparó nuestro viaje ornitológico por Kirguistán, recordándonos que, más allá de las aves, la flora de las montañas del Tian Shan también atesora auténticas joyas botánicas.

Herrerillo azul o cinéreo (Yanistes cyanus yenissensis).

El herrerillo azul o cinéreo (Yanistes cyanus yenissensis) fue, sin duda, una de las aves más buscadas durante este reciente viaje ornitológico por Kirguistán. La fortuna quiso que lo encontráramos en el valle de Chon Ak-Suu, también conocido como desfiladero de Grigoriev, en la provincia de Ysyk-Kol. Una pareja había instalado su nido en el agujero de una construcción abandonada y, completamente ajena a nuestra presencia, entraba y salía sin descanso llevando alimento a sus polluelos. Aquella escena, repetida una y otra vez con la entrega incansable propia de la época de cría, nos permitió observar y fotografiar a esta elegante subespecie en un momento de absoluta naturalidad, convirtiendo el encuentro en uno de los recuerdos más especiales del viaje.

domingo, 26 de julio de 2026

Orquídea Epipactis sp. en Kirguistán.

La provincia de Naryn nos recibió con uno de los paisajes más extremos del viaje. Tras recorrer las llanuras áridas y los cerros desnudos que preceden al ascenso hacia el lago Song-Köl por el puerto de Ashuu, a casi 3.400 metros de altitud, el ambiente cambió de forma radical. El sofocante calor de las zonas bajas dio paso al frío, al viento y a una lluvia persistente que envolvía las montañas. Fue en ese entorno de transición, donde la vida parece abrirse paso con dificultad, donde apareció esta discreta Epipactis sp., creciendo junto a un pequeño curso de agua y aportando una inesperada nota de delicadeza al paisaje.

Las orquídeas silvestres no figuraban entre los objetivos de nuestro viaje ornitológico por Kirguistán, pero resulta imposible resistirse a fotografiarlas cuando el azar las pone en el camino. Cada encuentro con una orquídea es un pequeño regalo, y esta Epipactis fue uno de esos hallazgos que compensan cualquier parada imprevista. Aunque su identidad específica permanece incierta, la elegancia de sus pequeñas flores verdosas y el privilegio de encontrarla en un rincón tan remoto de las montañas kirguisas hicieron que la cámara cambiara, por unos minutos, las aves por la botánica.

sábado, 25 de julio de 2026

Sapo verde asiático (Bufotes pewzowi)

El sapo verde asiático (Bufotes pewzowi) fue una de esas pequeñas sorpresas que solo regalan las jornadas de campo. Fotografié este individuo en las cercanías del cañón de Konorchek, en la provincia de Chuy (Kirguistán). Estábamos completamente concentrados en localizar algún ave en la inmensidad de aquel paisaje, aparentemente yermo, cuando un pequeño sapo salpicado de manchas verdes llamó mi atención. En un primer momento me recordó a los sapos morunos que había observado años atrás en Marruecos, una similitud que no resulta casual, pues ambas especies pertenecen al mismo grupo de sapos verdes. También me sorprendió descubrir que, pese a la abundancia de ríos, lagos y humedales que caracterizan a Kirguistán, su fauna de anfibios es relativamente escasa, con apenas unas pocas especies adaptadas a las duras condiciones climáticas y a la elevada altitud que dominan buena parte del país.

jueves, 23 de julio de 2026

Jilguero oriental (Carduelis caniceps).

El jilguero oriental (Carduelis caniceps) fue una de las especies que pude fotografiar en varios puntos de mi reciente viaje ornitológico por Kirguistán. Se mostró especialmente confiado ante la presencia humana, resultando un ave habitual en jardines y huertos. Su aspecto llamó mi atención, ya que presenta una coloración sensiblemente distinta a la del jilguero ibérico, con tonalidades y contrastes que le confieren una personalidad propia dentro del grupo.

Más allá de las diferencias en el plumaje, también me sorprendió su vocalización. El canto del jilguero oriental posee matices claramente diferentes de los que estoy acostumbrado a escuchar en la península ibérica. Kirguistán no solo aportó nuevas especies a mi lista de aves observadas, sino que también me permitió descubrir numerosas variaciones geográficas de especies ya conocidas, poniendo de manifiesto la extraordinaria diversidad que alberga la avifauna del Asia Central.

martes, 21 de julio de 2026

Parque Nacional Ala Archa (Kirguistán).

El Parque Nacional Ala Archa, situado en las montañas Tian Shan del Kirguistán septentrional, fue uno de los escenarios más espectaculares de nuestro viaje. Dedicamos dos jornadas completas a recorrer sus valles y laderas, disfrutando de un entorno de gran belleza donde comenzaron a aparecer las primeras aves destacadas de la expedición. Entre ellas sobresalieron la arrenga, los llamativos estorninos rosados y una gran diversidad de páridos, que animaban los bosques y matorrales con su constante actividad.

El paisaje se mostraba todavía marcado por el final de la primavera, con numerosos neveros persistiendo en las zonas altas y las cumbres que rodean el valle. Los extensos bosques de coníferas cubrían las laderas, mientras que una extraordinaria floración llenaba de color praderas y claros. A pesar de ser uno de los espacios naturales más visitados del país y un importante destino turístico para senderistas y montañeros, Ala Archa, en la provincia de Chuy conserva un carácter salvaje y grandioso que lo convierte en un lugar inolvidable para la observación de aves y la contemplación de la naturaleza.

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****