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domingo, 11 de enero de 2026

Pechiazul (Luscinia svecica).

El pechiazul (Luscinia svecica) es una de esas aves que convierten cualquier jornada de campo en un recuerdo imborrable, con su carácter inquieto y ese destello azul en el pecho que parece surgir por sorpresa entre la vegetación. Salí en mi paseo ornitológico con la mirada puesta en la agachadiza chica, atento a cada movimiento en las orillas, sin imaginar que la verdadera sorpresa del día vendría en forma de varios pechiazules, apareciendo uno tras otro, reclamando su protagonismo en un escenario totalmente inesperado.

Resultó aún más llamativo encontrarlos en el contaminado río Guadalmedina, en pleno centro de la ciudad de Málaga, un entorno dominado por el asfalto, el ruido y la actividad humana. Allí, entre cañas y restos arrastrados por el agua, estos pequeños viajeros demostraban una vez más su increíble capacidad de adaptación, ofreciendo un contraste tan bello como revelador. Fue un momento de asombro y reflexión, una prueba de que incluso en los lugares más castigados, la vida silvestre sigue abriéndose paso y regalándonos instantes únicos.

lunes, 26 de marzo de 2012

Pechiazul y Petirrojo; ¿El rojo o el azul?

 
De un tiempo a esta parte los Ruiseñores Pechiazul, Luscinia svecica,  han ido colonizando muchos de los humedales manchegos, permaneciendo la mayor parte del invierno con nosotros.

 
 Hace algunas semanas era bastante llamativo verlos defender su territorio no solo delante de los de su especie sino también de los Petirrojos, Erithacus rubecula, tan dados como son también a defender sus dominios…- Curioso era ver a ambas especies sacar pecho, - los azules contra los rojos y los rojos contra los azules…


Con sus demostraciones, ataques y reconquistas de territorio, - de alguna manera me hacían recordar los mapas políticos, tan divididos como andan últimamente en nuestro país entre el azul y el rojo... – Aunque esta, es realmente otra historia…

sábado, 9 de enero de 2010

El milagro de San Antonio, o algo así....

Tarabilla Común (Saxicola torquata)
Según cuenta una vieja coplilla, propia de la tradición religiosa y del folclore de estas tierras: San Antonio de Padua, siendo todavía un niño ordenó que las aves que se alimentaban en su huerto, se introdujeran dentro de un cuarto y así cumplir con lo que su padre le había mandado: Cuidar que los pájaros no acabaran con las cosechas que serían a la postre, el alimento de su familia para todo el año.
Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala).
Al llegar su señor padre a casa, de pasar el cartón del paro y tomar un chato de vino blanco de Valdepeñas en el bar del pueblo, encontró que el pequeño Antoñito no se hallaba en el huerto, cumpliendo con sus requerimientos, por lo que riñó de inmediato al niño por desobediente y desatento.
Curruca Rabilarga (Sylvia undata).
Enfadado como estaba su señor padre y muy decidido, esta vez sí castigaría a su hijo de manera inflexible, dejándolo sin gameboy, ni móvil, ni ordenador, ni videojuegos. Llamó al niño Antoñito y le pidió explicaciones, antes de tomar medidas tan severas y a todas luces injustas...
Curruca Capirotada, (Sylvia atricapilla).
El pequeño Antonio, que había aprobado todo, hasta francés (con lo difícil que es). Contó con pelos y señales lo que había hecho: Que decidió ordenar a todas las aves del huerto que se introdujeran en un cuarto. Y así, estar completamente seguro de cumplir con su tarea. Ningún pajarillo, comería pues, ni una sola de las frutas, ni uno solo de los cereales transgénicos, que con tanto trabajo habían plantado y que ahora, por cierto, regaban por goteo, con agua procedente de un pozo ilegal.
Carbonero común (Parus major)
El Padre llamó de inmediato a TVE1 para poder salir en el programa de la tarde: “España Directo”. Pero quedó completamente desilusionado, dado que para ese día no quedaba ni un solo hueco y además retransmitían por cuarta vez, el programa navideño de José Mota...
Pechiazul (Luscinia svecica)
Allí seguían todos los pájaros, dentro de aquella habitación. Entonces, el niño dijo a su padre: “¡Jooo paaa tengo que soltar a todos estos plumíferos, que tengo partido a las ocho y luego he quedao con el Jonathan y el Borja p´hacer unos graffitis en las paredes del instiii!”. El niño se puso en la puerta y cientos de aves, grandes y pequeñas salieron de la habitación y no volvieron nunca más a comer nada de aquel huerto. Que hoy, por cierto, es una urbanización muy mona, con campo de golf y de tenis.
Jilguero, (Carduelis carduelis).
El niño Antoñito, muy satisfecho por haber cumplido con su tarea, se piró con los amigos. El señor padre quedó contento, pues su cosecha, aunque luego se la pagarían por debajo de los gastos de producción, seguía intacta. Pero, como en todas las historias, siempre hay alguien que lo pasa mal: La mamá del niño santo estaba que se subía por las paredes, pues los pájaros habían dejado el cuarto lleno de cacas, plumas y un huevo…
Pardillo común (Linaria cannabina).
Y colorín colorado este cuento (o milagro, o lo que sea) se ha acabado. Pido disculpas si alguien se siente molesto porque la vieja leyenda del milagro de San Antonio de Padua ha llegado hasta este blog “un tanto adulterada”. ¡Yo no tengo la culpa! A mí me la contaron así…
Bisbita Alpino (Anthus spinoletta).
Aquí están algunas de las aves del milagro de San Antonio, que estos días van de un lado a otro huyendo de los temporales de nieve y frío. Pobres...
Petirrojo (Erithacus rubecula).

miércoles, 6 de mayo de 2009

El gato del farero. Mascotas y nidos.

(Curruca Capirotada)
A finales del siglo XIX, el señor Lyall fue destinado a trabajar como farero en la isla Stephen (Nueva Zelanda). Lyall era un buen aficionado a las aves y para apaciguar su soledad en aquella remota isla se hizo acompañar de un gato.
(Pechiazul)
Al poco de llegar, el gato del farero, como todo gato que se precie, se presento en el faro llevando entre sus fauces un pequeño pájaro que acababa de cazar. Al señor Lyall le llamo la atención. Sin lugar a dudas se trataba de una especie totalmente desconocida.
(Carbonero Común)
Lyall pensó que el espécimen en cuestión podría ser de interés para los ornitólogos, así que disecó la piel y la envió a Inglaterra. Una revista científica publicó la noticia del hallazgo, y el pajarillo de la isla Stephens fue reconocido como una nueva especie y bautizado técnicamente bajo el nombre de Xenicus lyalli, el Xenicus de Lyall.
(Petirrojo)
A partir de entonces embalsamó todos los pequeños pajarillos que el gato traía al faro, siempre pocos. Llegó un momento en el que el gato dejó de traer pájaros como aquellos.
(Herrerillo Común)
Pasado el tiempo, los ornitólogos que llegaron a la isla buscando la nueva especie fracasaron. De hecho, nadie ha vuelto a ver a un Xenicus lyalli desde 1894. Hoy se conservan poco más de una decena de ejemplares disecados en varios museos del mundo, y la mayor parte de ellos tienen anotado en su etiqueta que fueron víctimas del gato del farero.
(Tarabilla Común)
Desde entonces no se encontraron más ejemplares, por lo que este pájaro constituye un caso único en la historia. Pues esta especie se extinguió casi al mismo tiempo de ser descubierta.
 (Verderón)
No se sabe nada de las costumbres ni de la reproducción de esta especie, aparte del hecho de que era incapaz de volar o al menos era reticente a hacerlo, lo que explica la facilidad del gato del farero a la hora de exterminarla.
(Jilguero)
Un solo animal introducido en un ecosistema al que no pertenecía fue suficiente para aniquilar a todos los individuos autóctonos que existían. De ahí la importancia de no introducir especies foráneas en nuestros hábitats.
(Nido de Jilguero)
Cientos de gatos y perros semiasilvestrados andan a sus anchas por nuestros campos sin ningún tipo de control. En el mes de mayo la fauna al completo se encuentra inmersa en sacar adelante nuevas camadas y nidadas. Tras cada mascota incontrolada hay un depredador. Animales que no matan para saciar su hambre sino que matan, como el gato del farero por simple instinto.

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****