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jueves, 26 de junio de 2014

Nueva Ley de caza en Castilla la Mancha; La vuelta de los derechos feudales.


Siguiendo con la larga senda de derechos perdidos en Castilla la Mancha desde que entró a gobernar “la innombrable (y no es que los anteriores fueran mucho mejores), en estas fechas ha fijado sus ojos en el sector de  la caza
Como era de esperar, vuelve a ser un nuevo paso atrás privilegiando a sus amigotes de club social, permitiéndoseles usos y prácticas feudales que ya creíamos superados para este tiempo. Para mayor información sobre este tema enlazo la página de Change.org  donde además se puede firmar la petición en contra de esta absurda ley.

En este enlace, algo más de información sobre esta ley.

sábado, 22 de mayo de 2010

El Ciervo y el Desmogue.

Hace ya algunos meses que los Venados (Cervus elaphus) perdieron las cuernas que cubrían sus cabezas. Lucían desgastadas por las luchas entre congéneres que se extendieron durante el período de celo que comprende desde finales del verano y abarca todo el otoño.
Con la llegada de la primavera, el ciervo aparece tímido y asustadizo de entre el matorral, como un rey sin corona, totalmente “mocho”, es decir: sin cuernos. De su cabeza despejada surgen con fuerza las nuevas cuernas que le servirán como principal argumento para mantener el harén frente a los muchos competidores. Primero son sólo dos protuberancias que más tarde se van cubriendo de terciopelo, hasta que finalmente las nuevas defensas están plenamente formadas.
Es a la caída de la tarde cuando los grupos formados sólo por machos salen de entre el montarral y se dirigen hacia las hierbas más nutritivas del prado. Se aprecia entonces perfectamente esta transformación. Los que eran durante el otoño rivales ahora pacen unos junto a otros como si de un rebaño de corderos se trata.

Lástima que estos bellos animales sean considerados como meros trofeos de los “escopeteros”, es decir: de aquellos que siguen utilizando armas para divertirse matando animales. Triste.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Diálogo de septiembre: Yo berreo, tú berreas, él berrea.

Tras las primeras lluvias de septiembre, desde los más lejanos tiempos, se viene repitiendo un ancestral ritual de apareamiento entre los ciervos de estas latitudes: La berrea.
En Cabañeros, en Sierra Madrona y otros muchos lugares de nuestra geografía, en los rojizos días de septiembres es posible deleitarse con sonidos que parecen brotar de cada uno de los escondites de la sierra y de la raña. El macho del ciervo cargado de testosterona emprende un ritual de celo que sorprende y atrae hasta el más profano. Decenas de coches se apegan a las cunetas de carreteras y caminos, se trata del estallido de la berrea.




Pasado el período de celo cientos de cazadores y rehalas harán de estos magníficos animales tan solo un trofeo de dudoso mérito, un adorno de bar o serán colocados junto a otras especies en el salón de aquel que les sesgó la vida.

martes, 28 de abril de 2009

Montes de Toledo. Vertiente toledana.

(Orquídea - Orchis Langei)
Se conoce como Montes de Toledo, al sistema montañoso que divide las cuencas hidrográficas de los ríos Tajo (al norte), y Guadiana (al sur). Ocupa por tanto parte de la provincia de Toledo, Ciudad Real, Cáceres y Badajoz.Un elemento paisajístico destacable en estos montes son las numerosas pedrizas. En los valles y rañas aparece un paisaje de encinas, robles, alcornoques, arces, fresnos, alisos, retamas, jaras y brezos. Especies propias del bosque mediterráneo.
Peonia (Paeonia broteroi)
Entre la fauna podemos destacar: ciervo, jabalí, corzo, muflón, gamo, tejón, garduña, jineta, meloncillo, águila real, imperial, avutarda, por mencionar algunas de las muchas especies que aquí encuentran uno de sus últimos refugios. Hace unos meses saltó la noticia del hallazgo de un pequeño reducto de linces ibéricos en la zona. Hoy en día se construye un centro de recuperación de dicha especie en el entorno del Parque Nacional de Cabañeros. Esperemos que dé sus frutos.
(Ciervo)
Muchas de las especies cinegéticas han sido reintroducidas en beneficio de señores latifundistas, como es el caso de muflones y gamos. Viendo en ellas la forma de amasar fuertes sumas de dinero. Miles de animales son asesinados anualmente en beneficio de lo que muchos llaman “deporte de la caza”. Durante años se realizaron campañas de exterminio de alimañas, dando lugar a la desaparición de gran número de depredadores en beneficio nuevamente de los cazadores. Hoy los conejos, en buena parte del territorio de los Montes de Toledo se han convertido en plaga, haciendo peligrar las cosechas.
(Sta. María de Melque)
La Comarca cuenta con numerosos restos arqueológicos como es el caso de la ermita visigoda de Sta. María de Melque. Por otro lado, bien merecen una visita cada uno de los pueblos de la comarca: San Martín de Montalbán, Gálvez, San Pablo de los Montes, Ventas de Peña Aguilera, entre otras muchas localidades de la zona. Todas guardan alguna sorpresa para el viajero.
(Gálvez)
El Castillo de Montalbán: Perteneció a la orden del Temple y al rey Pedro el Cruel. Es el castillo más grande de la provincia de Toledo. Consta de una larga muralla defensiva con dos torres albarranas en su frontal. Una de ellas alberga numerosas habitaciones aún techadas. En su interior se conservan restos de la fortaleza musulmana anterior, que era de planta cuadrangular y mucho más pequeña, y que fue abandonada con la caída de Toledo.
(Castillo de Montalbán)
En el Siglo XXI, matar animales por diversión no es aceptable. Afortunadamente en España, no necesitamos cazar animales salvajes como fuente de alimento. El hombre debe ser el garante de la biodiversidad y recuperar el equilibrio ecológico que él mismo ha destruido.

sábado, 28 de marzo de 2009

Un pueblo abandonado "El Horcajo"; Hoy finca de la Garganta.

El Horcajo, enclavado en medio de un paraje natural sumamente valioso por su diversidad ecológica, a caballo entre las provincias de Ciudad Real y Córdoba, llegó a tener 7.000 habitantes, con juzgado, plaza de toros y hasta estación de tren. Pero hoy no viven más que una decena de personas.La historia de El Horcajo sería una más de la España rural castigada por la emigración masiva, si no fuera por dos hechos coincidentes que hacen vivir a sus últimos pobladores historias a caballo entre este final de siglo y la España feudal del XVI.
Uno de ellos es puramente coyuntural. El trazado de la línea de alta velocidad fue a pasar junto a esta aldea en su camino hacia Andalucía, lo que terminó por rematar la decadencia que el abandono de la actividad minera trajo.

Las expropiaciones, túneles, explosiones y cemento utilizado en las obras angostaron aún más a El Horcajo, al que sólo se llega por pistas de tierra. En sólo unos años perdieron la plaza de toros, el campo de fútbol, la piscina y hasta la fuente de la que siempre bebieron.Hoy, las cuatro casas y la decena vecinos conviven con el temblor y ruido que el paso de los convoyes del AVE producen a las y cuarto de cada hora del día. Para ellos ya es una referencia horaria y marca sus vidas. Pero por el contrario, ningún pasajero del tren conoce esa otra historia que remite al feudalismo.«Este es un típico caso de corrupción, salpicada por trato feudal para con las víctimas». Quien así habla es Theo Oberhuber, un ecologista de la directiva de la Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental (CODA), organización que desde hace cinco años ha tomado la defensa de estas gentes como algo prioritario sobre el otro problema ambiental que allí existe.El casco urbano de El Horcajo se encuentra situado en medio de una de las mayores fincas de nuestro país, de unas 14.500 hectáreas, propiedad de la empresa Villamagna, de la que el principal accionista es el Duque de Baviera.
La finca, llamada La Garganta, fue adquirida a Riotinto al cesar su actividad minera, y hoy está destinada a fines cinegéticos.Según la CODA, el objetivo de conseguir altísimas densidades de especies cinegéticas lleva a los responsables de la finca a la eliminación de especies depredadoras con métodos ilegales, el cierre de caminos públicos y el intento de expulsar de sus casas a los habitantes de El Horcajo, es lo que «demuestra más claramente el intento por parte de la sociedad Villamagna de gestionar la finca como si de un señorío feudal se tratase».La acusaciones de CODA se quedan cortas para lo que los propios vecinos denuncian. «Aquí no ha llegado la democracia», dice Juan García, uno de los pocos vecinos de El Horcajo, que subsiste gracias a unas pocas ovejas y una pequeña pensión. «Me han hecho la vida imposible. Me han denunciado por mil motivos. Hasta han intentado que los lobos acaben con mi rebaño. Pero no me voy a dejar. Aquí seguiré hasta el final, porque aquí es donde nací».«Nos quieren echar. Les molestamos porque no quieren testigos de sus atropellos.
La Guardia Civil, los ayuntamientos de la zona y todos los gobernantes están aliados con los dueños de la finca», dice Eulalio Romero, vecino de El Horcajo los fines de semana y las vacaciones. Todavía trabaja fuera del pueblo, pero aquí piensa venir una vez que se jubile. Lo hará con su esposa, Manuela Castro, también nacida en El Horcajo.Indefensión. Los vecinos se quejan de la indefensión que sienten. Incluso aseguran que no hay un solo abogado en Ciudad Real que les quiera llevar sus temas. Y para uno que encontraron en Madrid, terminó mal la gestión. «Si nosotros le pagamos un millón, Villamagna le ofrece diez y deja el caso al revés de como lo empezó», dicen.Las presiones para que se vayan vienen de lejos y de muy diversas maneras. Cuando Peñarroya vendió la finca a Riotinto, una de las primeras cosas que hicieron fue derribar las casas abandonadas por los mineros.
Todas las calles que recorrían la ladera desaparecieron bajo la acción de la maquinaria pesada de Riotinto. Se salvaron sólo aquellas viviendas que tenían dueño, escrituras y que vivían allí. Más tarde empezó la labor de Villamagna. En su afán por controlar su caza iniciaron los vallados cinegéticos. Mallas dobles de hasta tres metros de altura, más otra enterrada de 40 centímetros rodean todo el perímetro de la finca a los largo de decenas de kilómetros. La finalidad no es otra que impedir el acceso de personas, y a la vez contener a todo bicho viviente. Con las mallas se cerraron caminos.
Los vecinales que sólo servían para ir a la fuente y las carreteras locales, que comunicaban El Horcajo con la provincia de Córdoba y otros lugares. Hasta El Camino Real de la Plata ha quedado cerrado a su paso por la finca La Garganta.«Este es nuestro mayor problema. Esa carretera es de uso público y tenemos problemas para utilizarla. Los guardas armados con rifles de la finca se cruzan y nos impiden el paso, no nos dejan detenernos y a veces la cierran con las cadenas que tienen puestas», afirma Florentino Romero, otro de los nueve vecinos de El Horcajo.
El cierre de una docena de caminos y pistas considerados públicos por lo menos hasta 1979 es uno de los mayores litigios de los vecinos. Especialmente el que les une a la localidad cordobesa de Conquista, el punto donde acuden al médico y el más cercano para las compras. Los incidentes en este tramo de pista, que cruza por mitad de la finca, se han multiplicado durante años dando lugar a muchas denuncias, pero ninguna sentencia.
El último incidente es el protagonizado por el profesor de Geología de la facultad de Ciencias de la Universidad de Córdoba, José Manuel Recio, que en compañía de siete alumnos vio frustrada su excursión didáctica por la guardería de la finca el pasado mes de mayo. El guarda mayor de la finca, llamado José María, les impidió utilizar la carretera cuando se disponían a ver unos cortes geológicos de aquellas sierras.Un testigo de aquel incidente es Francisco Buenestado, ecologista de CODA, que mantiene desde hace años un estrecho cerco a los desmanes ecologistas que se suceden dentro de La Garganta. «Para empezar hay que decir que el vallado de toda la finca es ilegal. Incumple la normativa existente y ha sido denunciado, aunque sin éxito. Pero además, los 14 guardas de la finca se dedican a matar a todos los depredadores que existen, para evitar que se coman la caza».Hay constancia, según un informe de CODA, de la captura y muerte de linces, jinetas, lobos, buitres negros y águilas imperiales y reales.
En las diversas inspecciones realizadas se han encontrado diversas trampas para capturar alimañas vivas o muertas, al igual que huevos envenenados, de los que existen decenas de ellos, aunque el uso de veneno no se ha producido en los últimos siete años.La finca La Garganta es uno de esos pocos reductos que quedan en nuestro país de altísimos valores medioambientales. Gran parte de las especies que están en extinción, encuentran en aquellas sierras cobijo. La población de ungulados para la caza es enorme, tanto, que en algunos momentos son un problema por su alta densidad y la presión a la que someten la flora.En cuanto a las virtudes vegetales, La Garganta es una clara representación de bosque mediterráneo y bien merecería la pena de figurar entre los espacios protegidos, en opinión de los ecologistas.«El hecho de que la finca esté dedicada a la caza, hace que los administradores estén repoblando con especies autóctonas algunas zonas. Ese es el único aspecto positivo, porque el administrador de la caza, Francisco Landaluci, un terrateniente manchego, es el responsable de todos los males, por su carácter autoritario y prepotente. De él parten todas las órdenes negativas de La Garganta», dice Francisco Buenestado.
Este ecologista piensa que el Duque de Baviera no está informado de lo que ocurre en su finca, porque «es imposible que una persona tan sensible con el medio ambiental esté detrás de tanta injusticia contra la gente y los animales».
Este es el motivo por el que la CODA ha remitido su informe a los grupos ecologistas del estado alemán de Baviera, y también ha remitido una copia al Palacio de la Zarzuela, para que el Rey Juan Carlos también conozca el problema que les afecta.«Tenemos constancia de que el Rey ha venido varias veces a La Garganta. Lo sabemos porque lo cuenta la guardería y porque un par de veces al año se oyen los helicópteros y la vigilancia de la Guardia Civil se hace muy densa. Por eso, creemos que el Rey debe saber las injusticias que se cometen en un lugar que él visita y que seguramente desconoce», afirman en la CODA.
Hasta el momento no ha habido contestación desde La Zarzuela.Pero mientras se producen las respuestas oficiales, los problemas no cesan. En El Horcajo languidece hasta la vida. La iglesia del pueblo se cae de vieja sin que nadie haga nada para evitarlo. El altar, los confesionarios, las paredes y ventanas delatan el abandono de esta aldea, a la que todos dan de lado. Para evitar un deterioro mayor de las imágenes, las han trasladado a la sacristía. Allí se apilan media docena de santos y entre ellos San Juan Bautista, patrono de El Horcajo.
El cementerio es otro de los sitios olvidados. Los nichos se han abierto y a través de sus paredes derruidas es posible ver los esqueletos de sus moradores. «Aquí entran hasta los jabalíes, porque la valla también se ha caído», dice Josefa Fito, otra de las vecinas de El Horcajo.Por no haber, no existe ni un único punto de luz en todo el casco urbano. Y hasta el agua depende de una bomba que la trae de un arroyo visitado por jabalíes y ciervos, con problemas de potabilidad. «Estamos abandonados por nuestro ayuntamiento, y eso que esta pedanía ha proporcionado muchos beneficios en estos últimos años al municipio de Almodóvar del Campo, a quien pertenecemos», se queja el alcalde pedáneo, Antonio García.No sólo las expropiaciones del AVE produjeron beneficios a las arcas municipales. Desde hace tiempo una empresa se lleva las antiguas graveras de las minas para destinarlos a material de carreteras. Y además, en el año 1993 se produjo una extraña permuta de terrenos entre la finca La Garganta y Almodóvar del Campo que produjeron un pequeño saldo positivo. Pero ni una sola peseta llega a El Horcajo, que por perder hasta ha perdido su condición urbana.
El alcalde socialista de Almodóvar del Campo no se explica tampoco esta situación y afirma que están intentado recuperar la condición urbana de El Horcajo. Pero mientras eso no ocurra, allí ningún vecino puede construir, ni reformar a no ser que cuente con los metros cuadrados necesarios para hacerlo en suelo rústico. Y nadie tiene esa cantidad de terreno. Por lo tanto las casas se siguen deteriorando y aquello continúa el declive hacia la ruralización que conviene a los intereses del latifundio vecino.«Estamos seguros que ellos mismos han hecho desaparecer los papeles. Porque si no, no se explica cómo el mismo Ayuntamiento que nos cobra un recibo de contribución urbana, luego dice que esto es rural. Lo han intentado todo para que nos fuéramos, pero no lo haremos», dice uno de los vecinos con firmeza.Cuando ya casi daban todo por perdido en vista de que ningún grupo político les apoyaba, salvo los dos concejales de IU del Ayuntamiento, los ecologistas han levantado su bandera. El pasado 13 de marzo realizaron una marcha por los caminos normalmente cerrados por los guardas de la finca. Y en los últimos meses el tema se ha aireado en los medios de comunicación regionales.(Fuente:http://www.elmundo.es/)

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