Mostrando entradas con la etiqueta Jilguero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jilguero. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de julio de 2012

Los Volantones.


Es en los meses de verano, cuando podremos encontrar los polluelos volantones de la mayor parte de las aves. -  Por desgracia, muchos de ellos sufren algún tipo de accidente y caen de sus nidos, otros muchos son presa fácil de sus depredadores naturales, y no pocos, mueren atropellados en las carreteras.


Afortunadamente, la mayor parte volarán unas cuantas semanas más al cobijo de sus progenitores que les enseñarán todo lo necesario para levantar el vuelo definitivamente…

martes, 31 de mayo de 2011

El Anillamiento Científico de Aves.

El anillamiento científico de aves consiste en la captura, marcado por medio de una anilla numerada y posterior puesta en libertad de algunos individuos. Gracias a los programas de anillamiento, hoy conocemos mucho más y mejor el mundo de las aves de nuestro planeta: rutas migratorias, alimentación, longevidad, comportamiento o población. El proceso para formarse como anillador requiere de la superación de un examen.
No obstante, el anillamiento científico también cuenta con detractores que alegan el sufrimiento del ave durante el proceso de manipulación, o incluso lesiones en alas y patas que irremediablemente conllevan la muerte en ocasiones de algunos individuos.

martes, 12 de abril de 2011

El polluelo juguete.

Se nos ha llenado el campo de nidos. Empezó la época de mayor ajetreo para casi todas las aves de nuestros campos. Ayer mismo una Tarabilla Común voló de entre mis pies dejando al descubierto su nidada, cuatro huevecillos recubiertos de plumas, lana y otros materiales, que servirán de colchón a los desnudos polluelos que están por venir.

Hoy, entre los setos del parque adyacente a mi casa, los Jilgueros también andaban ajetreados terminando su nido. A mi juicio, bastante al descubierto. Será que aún me vienen a la memoria imágenes de los niños de otro tiempo, a los que sus papás les regalaban como único juguete, un pequeño polluelo, que atado a un hilo se tambaleaba con los vaivenes y zarandeos de la criaturita. ¿Recuerdan cómo acababa siempre el pajarillo?, yo sí…

miércoles, 24 de febrero de 2010

La desdicha del “colorín”.

Los llamados popularmente colorines, más conocidos como Jilgueros (Carduelis carduelis) tienen a sus espaldas ser una de las especies más deseadas y perseguidas por unos y por otros…
Pese a la prohibición europea del consumo del “pajarito frito” no es raro que en el mundo rural aún se sigan colocando trampas, distintos tipos de redes, uso de ligas, pegamentos y pequeños cepos donde estos pequeñines junto con otras muchas especies pasan a formar parte del menú de gentes ajenas al cumplimiento de cualquier ley. Salvajes tradiciones, en absoluto superadas, siguen siendo argumento suficiente de energúmenos varios. Denunciar es a veces correr el riesgo de que se rían de uno. Muchas leyes, sobre todo las referidas a la conservación de nuestro patrimonio natural son sólo papel mojado. No olvidaré como al hijo del Cabo de la Guardia Civil del cuartelillo donde viví algún tiempo, regalaron una escopeta de perdigones, muy populares hace algunos años y que ahora no son en absoluto raras de encontrar en según qué sitios. “El chavalote” lo mismo tiraba sobre jilgueros, estorninos, lavanderas o sobre las farolas de las calles. ¿Se imaginan acudiendo a su papá para denunciar al hijo?...
El llamado “silvestrismo” que consiste en la cría en cautividad de estas y otras especies, también se cobra sus víctimas en los individuos aún no apresados, en aquellas aves que aún gozan de libertad. Con distintos métodos “seudolegales” son apresados para formar parte de colecciones de aves de dudoso mérito. Esto le pasa al pobre jilguero por “guapo”. Debe ser muy difícil para muchos amar las aves y no poder evitar a la vez los más bajos instintos que les conducen a enjaularlas. Pensemos en las cientos de especies que desaparecen cada año (aves exóticas, reptiles, peces, etc.) por esta cruel costumbre: “apresar lo que ha nacido para vivir en libertad”.

sábado, 9 de enero de 2010

El milagro de San Antonio, o algo así....

Tarabilla Común (Saxicola torquata)
Según cuenta una vieja coplilla, propia de la tradición religiosa y del folclore de estas tierras: San Antonio de Padua, siendo todavía un niño ordenó que las aves que se alimentaban en su huerto, se introdujeran dentro de un cuarto y así cumplir con lo que su padre le había mandado: Cuidar que los pájaros no acabaran con las cosechas que serían a la postre, el alimento de su familia para todo el año.
Curruca Cabecinegra (Sylvia melanocephala).
Al llegar su señor padre a casa, de pasar el cartón del paro y tomar un chato de vino blanco de Valdepeñas en el bar del pueblo, encontró que el pequeño Antoñito no se hallaba en el huerto, cumpliendo con sus requerimientos, por lo que riñó de inmediato al niño por desobediente y desatento.
Curruca Rabilarga (Sylvia undata).
Enfadado como estaba su señor padre y muy decidido, esta vez sí castigaría a su hijo de manera inflexible, dejándolo sin gameboy, ni móvil, ni ordenador, ni videojuegos. Llamó al niño Antoñito y le pidió explicaciones, antes de tomar medidas tan severas y a todas luces injustas...
Curruca Capirotada, (Sylvia atricapilla).
El pequeño Antonio, que había aprobado todo, hasta francés (con lo difícil que es). Contó con pelos y señales lo que había hecho: Que decidió ordenar a todas las aves del huerto que se introdujeran en un cuarto. Y así, estar completamente seguro de cumplir con su tarea. Ningún pajarillo, comería pues, ni una sola de las frutas, ni uno solo de los cereales transgénicos, que con tanto trabajo habían plantado y que ahora, por cierto, regaban por goteo, con agua procedente de un pozo ilegal.
Carbonero común (Parus major)
El Padre llamó de inmediato a TVE1 para poder salir en el programa de la tarde: “España Directo”. Pero quedó completamente desilusionado, dado que para ese día no quedaba ni un solo hueco y además retransmitían por cuarta vez, el programa navideño de José Mota...
Pechiazul (Luscinia svecica)
Allí seguían todos los pájaros, dentro de aquella habitación. Entonces, el niño dijo a su padre: “¡Jooo paaa tengo que soltar a todos estos plumíferos, que tengo partido a las ocho y luego he quedao con el Jonathan y el Borja p´hacer unos graffitis en las paredes del instiii!”. El niño se puso en la puerta y cientos de aves, grandes y pequeñas salieron de la habitación y no volvieron nunca más a comer nada de aquel huerto. Que hoy, por cierto, es una urbanización muy mona, con campo de golf y de tenis.
Jilguero, (Carduelis carduelis).
El niño Antoñito, muy satisfecho por haber cumplido con su tarea, se piró con los amigos. El señor padre quedó contento, pues su cosecha, aunque luego se la pagarían por debajo de los gastos de producción, seguía intacta. Pero, como en todas las historias, siempre hay alguien que lo pasa mal: La mamá del niño santo estaba que se subía por las paredes, pues los pájaros habían dejado el cuarto lleno de cacas, plumas y un huevo…
Pardillo común (Linaria cannabina).
Y colorín colorado este cuento (o milagro, o lo que sea) se ha acabado. Pido disculpas si alguien se siente molesto porque la vieja leyenda del milagro de San Antonio de Padua ha llegado hasta este blog “un tanto adulterada”. ¡Yo no tengo la culpa! A mí me la contaron así…
Bisbita Alpino (Anthus spinoletta).
Aquí están algunas de las aves del milagro de San Antonio, que estos días van de un lado a otro huyendo de los temporales de nieve y frío. Pobres...
Petirrojo (Erithacus rubecula).

miércoles, 6 de mayo de 2009

El gato del farero. Mascotas y nidos.

(Curruca Capirotada)
A finales del siglo XIX, el señor Lyall fue destinado a trabajar como farero en la isla Stephen (Nueva Zelanda). Lyall era un buen aficionado a las aves y para apaciguar su soledad en aquella remota isla se hizo acompañar de un gato.
(Pechiazul)
Al poco de llegar, el gato del farero, como todo gato que se precie, se presento en el faro llevando entre sus fauces un pequeño pájaro que acababa de cazar. Al señor Lyall le llamo la atención. Sin lugar a dudas se trataba de una especie totalmente desconocida.
(Carbonero Común)
Lyall pensó que el espécimen en cuestión podría ser de interés para los ornitólogos, así que disecó la piel y la envió a Inglaterra. Una revista científica publicó la noticia del hallazgo, y el pajarillo de la isla Stephens fue reconocido como una nueva especie y bautizado técnicamente bajo el nombre de Xenicus lyalli, el Xenicus de Lyall.
(Petirrojo)
A partir de entonces embalsamó todos los pequeños pajarillos que el gato traía al faro, siempre pocos. Llegó un momento en el que el gato dejó de traer pájaros como aquellos.
(Herrerillo Común)
Pasado el tiempo, los ornitólogos que llegaron a la isla buscando la nueva especie fracasaron. De hecho, nadie ha vuelto a ver a un Xenicus lyalli desde 1894. Hoy se conservan poco más de una decena de ejemplares disecados en varios museos del mundo, y la mayor parte de ellos tienen anotado en su etiqueta que fueron víctimas del gato del farero.
(Tarabilla Común)
Desde entonces no se encontraron más ejemplares, por lo que este pájaro constituye un caso único en la historia. Pues esta especie se extinguió casi al mismo tiempo de ser descubierta.
 (Verderón)
No se sabe nada de las costumbres ni de la reproducción de esta especie, aparte del hecho de que era incapaz de volar o al menos era reticente a hacerlo, lo que explica la facilidad del gato del farero a la hora de exterminarla.
(Jilguero)
Un solo animal introducido en un ecosistema al que no pertenecía fue suficiente para aniquilar a todos los individuos autóctonos que existían. De ahí la importancia de no introducir especies foráneas en nuestros hábitats.
(Nido de Jilguero)
Cientos de gatos y perros semiasilvestrados andan a sus anchas por nuestros campos sin ningún tipo de control. En el mes de mayo la fauna al completo se encuentra inmersa en sacar adelante nuevas camadas y nidadas. Tras cada mascota incontrolada hay un depredador. Animales que no matan para saciar su hambre sino que matan, como el gato del farero por simple instinto.

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****