Este fin de semana he aprovechado, como otros muchos aficionados a la naturaleza, para salir al campo y deleitarme con los bramidos de los ciervos, que como ya sabrán se encuentran en época de celo. Majestuosos animales que tenemos la suerte de ver correr y berrear por muchos lugares de nuestra provincia de Ciudad Real. La pena es que muchos de los machos, que ahora vemos envueltos en refriegas y peleas por mantener el harén, en unos pocos días serán sólo una cabeza cortada, rellenada de serrín y colocada en la pared de algún señor adinerado. - Pero bueno, esa es otra historia…
Sin embargo, hoy, y sin buscarlo, las protagonistas han sido otras. – En medio de nuestro paseo nos hemos topado con decenas de pequeñas Ranitas de San Antonio, hyla molleri, que como ven se encontraban profundamente dormidas tomando el sol. - Cómica estampa, la que formaban ocupando cada uno de los juncos del riachuelo, de las zarzas o las jaras donde las hemos visto asidas. Todas tenían la cabeza pegada a la rama donde se agarraban fuertemente, la mirada perdida y las patas delanteras bajo la cabeza. - Qué quieren que les diga, no me he atrevido a decir nada por miedo a despertarlas…