
Empeñados como estamos en estos días en cerrar y abrir muchas cosas, entre las que yo, sobre todo encuentro: ciclos, proyectos, cuentas bancarias, cursos de inglés, perspectivas, dietas imposibles o sueños, por citar algunos ejemplos y no de los más significativos, yo por mi parte, me permito el lujo de “
continuar”. Y con esta rescatada filosofía que pocos siguen, les acerco, como ya he hecho en otras muchas ocasiones, a estas pequeñas mariposillas que ven en las fotografías, las cuales revoloteaban sobre los alcornoques la primavera pasada. Por cierto, ya ha llovido un poco desde entonces…

Y ahora sí,
¡Tachán, tachán!, les presento
la Moradilla del Fresno,
Laeosopis roboris… - Ya, ya sé que no es el más hermoso de nuestros
lepidópteros , y que le da un cierto aire a otras muchas mariposas, incluso algunas de las que ya hemos visto aquí, como a la
Mariposa Mancha Azul (
Satyrium spini), o a la
Querquera (
Satyrium esculi). En cualquier caso la Moradilla del Fresno es un endemismo peninsular que bien merece nuestro reconocimiento. Y por cierto, a mí tampoco me parece tan vulgar, bien mirada tiene su cosa…
Felices días estos, y también sean ustedes felices el resto de días que vienen después…