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sábado, 12 de septiembre de 2026

Un día en Pekín (China); a nuestro aire.

La mañana amaneció gris y lluviosa, pero teníamos claro que no queríamos seguir el itinerario marcado por la mayorista de viajes. Queríamos descubrir Pekín por nuestra cuenta, mezclarnos con su gente, probar su gastronomía y sentir el pulso de una ciudad que no se entiende únicamente desde sus grandes monumentos. Nos lanzamos así a recorrer sus calles y a experimentar el atestado metro en hora punta, toda una aventura en sí misma. Caminamos sin prisa por varios hutongs, las antiguas callejuelas que conservan buena parte del alma tradicional de la ciudad, y rodeamos el Parque Beihai, disfrutando del animado ambiente de su lago, salpicado de restaurantes y rincones llenos de vida.

Casi por casualidad, en nuestro deambular, descubrimos el Templo de Confucio y las famosas Torres de la Campana y del Tambor, lugares que aparecen de repente y convierten un paseo sin rumbo en un gran hallazgo. Fue precisamente esa libertad de caminar sin prisas ni horarios la que nos permitió disfrutar de un Pekín diferente, más cercano y auténtico. Y, como broche final a la jornada, llegó uno de los grandes placeres del viaje: un delicioso pato pequinés, perfecto para recuperar fuerzas y celebrar que habíamos elegido descubrir la ciudad a nuestro aire.

lunes, 7 de septiembre de 2026

El ciprés Chujianbai en el Templo de Confucio de Pekín (China); El ciprés que toca la maldad.

Nuestros pasos perdidos por los hutongs de Pekín, bajo una mañana de lluvia persistente, acabaron llevándonos hasta el Templo de Confucio, donde encontramos refugio y, casi por casualidad, una de esas historias que convierten un lugar en algo más que piedra y arquitectura. Entre los jardines del templo crece el célebre ciprés Chujianbai, conocido como el ciprés que toca la maldad. La tradición cuenta que, durante la dinastía Ming, el emperador Jiajing visitó el templo y, al pasar bajo las ramas del viejo árbol, su sombrero ceremonial fue rozado por ellas. El emperador interpretó aquel gesto como una señal de que el ciprés había reconocido y tocado su maldad, y desde entonces el árbol quedó asociado a la capacidad de distinguir la virtud de la corrupción.

Así, refugiado de la lluvia entre los patios del templo, me encontré frente a un árbol que parecía guardar muchos más siglos de historias que de hojas. Su leyenda habla de una mirada invisible capaz de atravesar las apariencias y descubrir lo que cada persona lleva dentro. En los viajes, a veces, perderse es la mejor forma de tropezar con una historia que de otro modo habría pasado inadvertida.

viernes, 4 de septiembre de 2026

Sesión de fotos en la Ciudad Perdida de Pekín (China).

En la Ciudad Prohibida de Pekín, el pasado parece cobrar vida entre patios, pabellones y antiguos palacios. Muchos visitantes se visten con elaborados trajes inspirados en las distintas dinastías chinas y posan ante la cámara con una cuidada puesta en escena. Puede ser una manera de acercarse a la propia historia, de expresar orgullo por una tradición cultural milenaria o, sencillamente, una nueva forma de moda y de compartir experiencias en las redes sociales. Probablemente haya un poco de todo ello.

Lo cierto es que difícilmente podrían haber encontrado un escenario mejor para estas sesiones fotográficas. Los colores, la arquitectura, los tejados ornamentados y la solemnidad de los espacios imperiales convierten cada rincón en un decorado extraordinario. Vestidos con sus trajes de época, los visitantes parecen por un instante trasladarse a otro tiempo, mientras las cámaras de los teléfonos capturan una versión cuidadosamente construida de ese encuentro entre el presente y la memoria de la China imperial.

jueves, 3 de septiembre de 2026

El Templo del Cielo en Pekín (China).

El pasado mes de agosto tuve la oportunidad de visitar el Templo del Cielo, uno de los lugares más emblemáticos de Pekín. Rodeado de extensos jardines y antiguos cipreses, el conjunto transmite una sensación de calma que contrasta con el ritmo de la ciudad. La arquitectura, con sus formas circulares, sus vivos colores y sus tejados de azulejos azules, resulta especialmente hermosa bajo la luz del verano. Pasear por sus espacios fue como adentrarse por un instante en otra época de la historia de China.

Construido durante las dinastías Ming y Qing, el Templo del Cielo era el lugar donde los emperadores acudían para realizar ceremonias y pedir buenas cosechas. Más allá de su importancia histórica y religiosa, lo que más me impresionó fue la armonía entre los edificios y la naturaleza que los rodea. Las fotografías que tomé guardan un poco de aquella mañana de agosto: los detalles de la arquitectura, la amplitud de los jardines y esa atmósfera serena que convierte la visita en uno de los recuerdos más especiales de mi viaje a Pekín.

domingo, 30 de agosto de 2026

Biskek (Kirguistán).

Nuestra visita a Biskek fue apenas un paréntesis de unas horas antes de tomar rumbo al aeropuerto. El tiempo justo para recorrer parte de su centro histórico, asomarnos a sus calles y plazas y, cómo no, hacer las últimas compras de recuerdos para llevar a casa. Biskek transmite la sensación de ser un proyecto en ciernes, como si la ciudad —y quizá todo Kirguistán— estuviera buscando todavía la forma de construir su futuro. Por todas partes hay obras, grandes proyectos y, sobre todo, inmensos rascacielos que parecen querer dibujar un horizonte nuevo, alejándose poco a poco de la profunda huella del pasado soviético que aún permanece en sus avenidas y edificios. En sus calles también se hace visible la diversidad de un país situado en el corazón de Asia Central, donde se encuentran y conviven diferentes pueblos y culturas: kirguises y otros pueblos túrquicos, comunidades de origen mongol, rusos, chinos… Una mezcla que convierte a Biskek en un reflejo, todavía inacabado, de ese país que mira hacia adelante sin dejar de llevar consigo las huellas de su pasado.

sábado, 29 de agosto de 2026

Suzhou (China).

No tuvimos en ningún momento la sensación de que la ciudad terminara durante nuestro desplazamiento en autobús desde Shanghái hasta la pintoresca Suzhou. Los gigantescos rascacielos de cristal brotaban aquí y allá entre los campos, aparentemente sin un orden urbanístico reconocible, en una sucesión interminable de nuevas construcciones que parecía prolongar indefinidamente la gran metrópoli china. El contraste resultaba sorprendente al llegar a Suzhou y adentrarnos en su pequeño centro histórico, donde los coloridos canales, los puentes de piedra y las casas tradicionales componían una imagen mucho más íntima y evocadora.

Durante nuestra visita conocimos también la Colina del Tigre, coronada por su célebre pagoda inclinada, y uno de los tradicionales jardines de Suzhou, una de esas pequeñas obras maestras de la arquitectura paisajística china que forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Pero bastaba alejarse unos pocos metros del núcleo histórico para que apareciera la otra Suzhou: una gigantesca macrourbe de más de doce millones de habitantes, con avenidas, bloques residenciales y modernos edificios extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista. Dos ciudades aparentemente muy distintas convivían así en un mismo espacio: la Suzhou de los canales y los jardines y la inmensa urbe que representa la vertiginosa transformación de la China contemporánea.

martes, 25 de agosto de 2026

La Gran Muralla en China.

Nuestra primera visita tras llegar a China no podía tener un escenario más impresionante: la Gran Muralla China. Partimos desde Pekín y decidí recorrer únicamente un tramo, precisamente uno de los que discurren en pendiente… y casi me dejo el aliento en el intento. El ascenso me pareció realmente duro, así que no puedo evitar pensar que los soldados que antiguamente vigilaban y defendían estas murallas debían de tener una condición física bastante mejor que la mía.

Pero el esfuerzo mereció absolutamente la pena. El paisaje es sobrecogedor, con la muralla serpenteando entre las montañas, bajo un calor sofocante que hizo todavía más exigente el recorrido. Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, la Gran Muralla ha sido, para mí, uno de los grandes platos fuertes de este viaje: un lugar que impresiona tanto por su historia como por la inmensidad del paisaje que lo rodea.

domingo, 23 de agosto de 2026

Parque Forestal Nacional de Zhangjiajie (China); Jake Sully sobre el gran ikran.

El Parque Forestal Nacional de Zhangjiajie parece pertenecer a otro mundo. Una sucesión casi interminable de crestas y pilares de roca se alza entre la niebla, cubiertos de una exuberante vegetación que se aferra a cada rincón de la montaña. Cuando las nubes se abren y vuelven a cerrarse sobre el paisaje, las siluetas aparecen y desaparecen como si se tratara de un escenario irreal, un territorio remoto y primigenio que durante mucho tiempo permaneció casi ajeno a nuestra mirada y que el cine se encargó de convertir en uno de los paisajes más reconocibles del planeta.

No es difícil entender por qué estas montañas sirvieron de inspiración para el mundo de Avatar. Mientras recorría sus senderos, entre la bruma y aquellas enormes columnas de piedra suspendidas sobre el bosque, tuve por momentos la sensación de estar dentro de la propia película. Solo faltaba que, en cualquier instante, Jake Sully apareciera sobre el gran ikran, cruzando silenciosamente el cielo entre las agujas de roca. Un paisaje tan extraordinario que, por unos minutos, hace que la frontera entre la realidad y la fantasía parezca desvanecerse.

sábado, 22 de agosto de 2026

Mausoleo de Qin Shi Huang - Los Guerreros de terracota de Xi´an (China).

Visitar el mausoleo de Qin Shi Huang y contemplar a los Guerreros de Xi’an es encontrarse frente a uno de los grandes testimonios de la historia de China, lugar declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Sin embargo, la experiencia de la visita fue muy distinta a la que uno imagina: miles de visitantes, agobios, empujones y ruido hacían prácticamente imposible detenerse y disfrutar con calma de la magnitud y el significado de este lugar.

A pesar de todo, entre la multitud y los momentos de espera, pude rescatar algunas fotografías que guardan un poco de aquella experiencia. Quizá no reflejen la tranquilidad que merece un sitio como este, pero sí dejan constancia del impresionante ejército de terracota que, más de dos mil años después, continúa custodiando simbólicamente el mausoleo de Qin Shi Huang y sorprendiendo a quienes tienen la oportunidad de contemplarlo.

viernes, 7 de agosto de 2026

Lago Issyk-Kul (Kirguistán).

El lago Issyk-Kul fue uno de los grandes protagonistas de nuestro viaje ornitológico por Kirguistán. A lo largo de varios días conseguimos bordear prácticamente por completo este enorme lago salino, descubriendo un paisaje sorprendentemente cambiante en cada una de sus orillas. Campiñas de cultivo, pequeñas ciudades y marjales, ofreciendo ambientes muy diferentes para la observación de aves. El lago parecía transformarse continuamente, y con él también la sensación de estar recorriendo un mismo lugar que, en realidad, nunca terminaba de ser igual.

Pero Issyk-Kul es también un territorio sometido a una creciente presión turística. Nuevos resorts aparecen a un ritmo vertiginoso, como champiñones después de la lluvia, junto a segundas residencias y una afluencia cada vez mayor de visitantes. El contraste resulta especialmente evidente cuando, tras atravesar alguna de estas zonas en plena transformación, volvemos a encontrarnos con la inmensidad del lago y el paisaje que lo rodea. Y siempre, como telón de fondo, las impresionantes montañas nevadas del Tian Shan, que acompañan el recorrido prácticamente en todo momento y recuerdan la extraordinaria escala de este paisaje centroasiático.

jueves, 6 de agosto de 2026

Torre Burana; Patrimonio Mundial de la UNESCO en Kirguistán.

La Torre Burana se alza solitaria en el valle de Chuy, a unos 80 kilómetros al este de Biskek, cerca de la ciudad de Tokmok. Este elegante minarete de ladrillo, construido entre los siglos X y XI por el kanato karajánida, es el principal vestigio de la antigua ciudad de Balasagun, uno de los grandes enclaves de la Ruta de la Seda. Aunque originalmente alcanzaba unos 45 metros de altura, los terremotos redujeron su tamaño hasta los aproximadamente 25 metros actuales, convirtiéndola en un extraordinario testimonio de la arquitectura medieval de Asia Central.

El conjunto arqueológico de Burana forma parte del corredor Chang'an–Tian Shan de las Rutas de la Seda, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2014 por su excepcional valor histórico y cultural. Además de la torre, el recinto conserva restos de murallas, mausoleos, petroglifos y los característicos balbales, antiguas estelas funerarias turcas que evocan el pasado nómada de la región. Visitar Burana es contemplar uno de los lugares donde Oriente y Occidente intercambiaron mercancías, ideas y culturas durante más de un milenio.

miércoles, 5 de agosto de 2026

El altiplano del lago Song Kol (Kirguistán).

Llegar al altiplano del lago Song Kol fue una experiencia inolvidable. Accedimos por el paso occidental, ascendiendo bajo un intenso aguacero por una pista de tierra que serpenteaba en interminables zigzags hasta el mirador de Moldo-Ashuu, situado a más de 3.000 metros de altitud. Al superar el puerto, el paisaje se abrió de repente mostrando la inmensidad de uno de los rincones más emblemáticos de Kirguistán. Nuestro campo de yurtas, instalado a escasos metros de la orilla del lago, nos permitió sumergirnos de lleno en un entorno donde la naturaleza conserva intacto su carácter salvaje.

En Song Kol no hay árboles que rompan el horizonte. Una inmensa pradera alpina se extiende hasta perderse de vista, salpicada en verano por delicadas flores de edelweiss y recorrida por rebaños de vacas y caballos que pastan libremente. Al fondo, como silenciosos guardianes del altiplano, se alzan las grandes montañas cubiertas de nieve de la cordillera de Tian Shan, alimentando con su deshielo los verdes pastos que dan vida a este singular ecosistema. Es un paisaje de una belleza serena y casi infinita, donde el cielo, el agua y la montaña parecen fundirse en un mismo escenario.

martes, 4 de agosto de 2026

El Valle Chon Ak-Suu (gran agua blanca) - Desfiladero de Grigoriev en Kirguistán.

El valle Chon Ak-Suu (gran agua blanca), conocido también como desfiladero de Grigoriev, se extiende en el norte de Kirguistán, a escasa distancia de la frontera con Kazajistán. Ascendimos hasta él desde la pequeña localidad de Tamchy, a orillas del lago Issyk-Kul, donde habíamos pasado la noche. Nuestro objetivo era recorrer este magnífico valle en busca de algunas de las aves características de la alta montaña, aunque desde los primeros kilómetros el propio paisaje se convirtió en el gran protagonista de la jornada.

A medida que ganábamos altitud, el escenario adquiría una belleza difícil de describir. Un río caudaloso descendía con fuerza entre praderas alpinas y los bosques de coníferas, rebaños de vacas y caballos pastaban en la pradera, mientras las imponentes cumbres nevadas del Tian Shan dominaban el horizonte. La combinación del estruendo del agua, el aire puro de la montaña y la inmensidad de un paisaje prácticamente intacto hacían que cada parada fuera un espectáculo.

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****