La ardilla roja (Sciurus vulgaris)
es uno de los mamíferos más característicos de los bosques templados y boreales
de Eurasia. Ágil, curiosa y excelente trepadora, pasa gran parte del día
buscando semillas, piñas, frutos y hongos, desempeñando además un importante
papel en la dispersión de semillas. Estas fotografías fueron tomadas hace unas
semanas en el Parque Nacional Ala Archa, en Kirguistán, donde
tanto las ardillas como algunos páridos se mostraban confiados con la presencia
humana, ya que estaban acostumbrados a recibir alimento por parte del personal
del espacio protegido, lo que habría reducido de forma notable su
comportamiento esquivo. Aunque esta cercanía facilita la observación y la
fotografía, plantea interrogantes sobre la conveniencia de habituar a la fauna
silvestre a depender de las personas. Mantener el comportamiento natural de los
animales suele ser una de las mejores garantías para su conservación y para que
el encuentro con ellos siga siendo una experiencia auténtica.
jueves, 30 de julio de 2026
Ardilla roja (Sciurus vulgaris) en Kirguistán.
Valle de Barskoon (Kirguistán).
El valle de Barskoon, en la vertiente sur del lago Issyk-Kul, es uno de esos lugares donde la grandiosidad del paisaje parece fundirse con la historia. A lo largo del camino sorprenden los monumentos en piedra dedicados a Yuri Gagarin, recuerdo de las visitas que el primer ser humano en viajar al espacio realizó a este rincón de Kirguistán para recuperarse tras sus misiones. Entre densos bosques de coníferas, el estruendo de la espectacular cascada de Barskoon y el impetuoso río que desciende por el valle componen un escenario de una belleza salvaje que invita a detenerse y disfrutar de cada rincón.
Pero, además de su atractivo paisajístico, Barskoon
es un magnífico destino para los amantes de la fauna. Durante nuestra jornada
de pajareo tuvimos la fortuna de observar majestuosos buitres del Himalaya
planeando sobre los riscos, pequeños serines frentirrojos aportando color entre
la vegetación y varias collalbas grises posadas en las laderas pedregosas. Como
simpático contrapunto, un buen número de marmotas corrían de un lado a otro
emitiendo sus característicos silbidos de alarma para advertir de nuestra presencia,
poniendo el broche perfecto a una jornada inolvidable en uno de los valles más
fascinantes de Kirguistán.
Serín frentirrojo (Serinus pusillus).
Tras haber pasado la noche en un campo de yurtas, decidí dar un pequeño paseo de reconocimiento por las verdes praderas de las montañas de Tian Shan (Kirguistán). La hierba, aún cubierta de rocío, brillaba bajo la luz de la mañana mientras algunos zorzales charlos recorrían apresurados el suelo en busca de alimento para sus pollos. De pronto, un discreto grupo de pequeños fringílidos llamó mi atención. Se alimentaban de semillas a escasos metros de mí, medio ocultos entre la hierba, confiando en el excelente camuflaje que les proporcionaba la vegetación. Eran serines frentirrojos (Serinus pusillus), una de esas especies que siempre evocan los paisajes montañosos de Asia Central.
Como ocurre con muchas otras aves propias de esta
región, el serín frentirrojo presenta una curiosa distribución en forma
de media luna que rodea por el oeste el inhóspito desierto del Taklamakán,
ocupando siempre las cordilleras de gran altitud. Desde las montañas de Anatolia
y el Cáucaso hasta los macizos del Tian Shan y el Pamir,
este pequeño fringílido encuentra en los prados alpinos y las laderas
pedregosas un hábitat ideal donde criar y alimentarse. Su llamativo antifaz
rojo contrasta con el plumaje oscuro, convirtiéndolo en una de las aves más
atractivas y características de las altas montañas del corazón de Asia.
miércoles, 29 de julio de 2026
Medioluto montañera (Melanargia russiae) en Kirguistán.
Medioluto montañera (Melanargia russiae)
posada sobre una inflorescencia en los prados del valle de Chon Ak-Suu,
también conocido como desfiladero de Grigoriev, en la vertiente
septentrional de la cordillera de Kungey Alatau (Kirguistán).
Este elegante satírido habita praderas y claros de montaña, donde
vuela durante el corto verano aprovechando la floración estival. El delicado
dibujo ajedrezado de sus alas y los característicos ocelos amarillentos del
reverso le proporcionan un excelente camuflaje entre las gramíneas secas cuando
permanece con las alas cerradas, pasando fácilmente desapercibido en su
entorno.
Espuela de caballero (Delphinium sp.) en Kirguistán.
Los prados alpinos del Parque Nacional Ala
Archa, en el corazón de la cordillera del Tian Shan (Kirguistán),
se cubren durante el verano con las intensas tonalidades azules y violáceas de
las espuelas de caballero. Esta planta, de extraordinaria belleza, destaca por
sus elegantes inflorescencias y por el característico espolón de sus flores,
del que recibe su nombre común. Sin embargo, tras su delicada apariencia se
esconde una de las plantas más tóxicas de estos pastizales, ya que contiene
alcaloides capaces de afectar gravemente al sistema nervioso de personas y
animales si es ingerida. Su presencia constituye un magnífico ejemplo del
equilibrio entre belleza y supervivencia que caracteriza a la flora de alta
montaña de Ala Archa.
Alcotán en el antiplano del lago Song Kol (Kirguistán).
En el inmenso altiplano que rodea el lago Song Kol, donde la mirada se pierde sobre una interminable alfombra de praderas verdes, detectamos la silueta de un alcotán posado sobre la hierba. Aprovechando la luz y avanzando con el sol a nuestra espalda, pudimos acercarnos lentamente mientras el pequeño halcón permanecía atento, confiado por unos instantes en aquel paisaje abierto que constituye su territorio.
No tardó en emprender el vuelo, y lo hizo precisamente en nuestra dirección, regalándonos un instante de enorme belleza que quedó grabado tanto en la memoria como en nuestras cámaras. En un entorno tan vasto y aparentemente vacío, el fugaz encuentro con este elegante cazador fue uno de esos momentos que justifican por sí solos un viaje ornitológico a Kirguistán: breve, inesperado e inolvidable.
Tash Rabat (Kirguistán); La antigua Ruta de la Seda.
Tash Rabat es uno de esos lugares que parecen detenidos en el tiempo. La semana pasada, aunque parece que ya han pasado tres meses, recorrimos este remoto valle de la antigua Ruta de la Seda, a pocos kilómetros de la frontera con China. A más de 3.500 metros de altitud, el aire escasea por momentos, pero el esfuerzo queda ampliamente recompensado por un paisaje sobrecogedor: un inmenso prado verde, completamente desprovisto de árboles, rodeado de montañas majestuosas donde la nieve aún resiste en los neveros. En este escenario se alza el histórico caravasar de Tash Rabat, refugio de mercaderes y caravanas que cruzaban estas montañas soportando el frío y las duras condiciones de uno de los pasos más emblemáticos de la Ruta de la Seda.
Para los amantes de las aves, Tash Rabat es también un pequeño paraíso de alta montaña. El valle rebosa vida, con especies tan atractivas como la lavandera cetrina, el espectacular treparriscos, el siempre inquieto mirlo acuático o el llamativo ruiseñor pechinegro del Himalaya, entre muchas otras. Pajarear en un lugar cargado de historia, mientras el silencio de las montañas solo se rompe por el canto de las aves y el rumor de los arroyos, convierte la experiencia en algo difícil de olvidar. Sin lugar a dudas, Tash Rabat fue uno de los rincones más especiales y memorables de nuestro viaje ornitológico por Kirguistán.
martes, 28 de julio de 2026
Bigotudos (Panurus biarmicus) en Kirguistán.
El bigotudo (Panurus biarmicus) es una de esas aves que siempre llaman la atención, tanto por el inconfundible "bigote" negro de los machos como por su estrecha vinculación a los carrizales. Era una especie que ya conocía bien, pues la había observado en varias ocasiones en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, en Ciudad Real. Sin embargo, encontrarlo en la Reserva Ornitológica Ak Bolun, junto a las orillas del inmenso lago Issyk-Kul, en Kirguistán, fue una sorpresa tan inesperada como agradable.
La observación resultó aún más curiosa porque el grupo estaba formado únicamente por ejemplares juveniles. Los bigotudos suelen desplazarse en pequeños grupos familiares, por lo que la ausencia de adultos me llamó especialmente la atención. Es posible que permanecieran ocultos entre el denso carrizo o que se hubieran separado momentáneamente de los jóvenes, pero durante todo el tiempo que pude seguir al grupo no llegué a ver ninguno.
Aconitum sp en Kirguistán.
Entre las praderas del Parque Nacional Ala
Archa encontramos este llamativo Aconitum sp., un género
característico de las regiones templadas y alpinas del hemisferio norte. Sus
flores violáceas, dispuestas en racimos y coronadas por el inconfundible sépalo
superior en forma de casco, permiten identificarlo con bastante seguridad como Aconitum.
Por su distribución en el Tian Shan y su morfología, podría corresponder
a Aconitum leucostomum, aunque esta identificación debe considerarse
provisional. Como todos los representantes del género, se trata de una planta
de extraordinaria belleza, pero también una de las más tóxicas de la flora
euroasiática, debido a la presencia de alcaloides como la aconitina.