jueves, 27 de agosto de 2026

Codonopsis clematidea en las montañas de Kirguistán.

En las montañas del Parque Nacional de Ala Archa, en Kirguistán, me llamó especialmente la atención las delicadas campanillas blancas de Codonopsis clematidea, que destacaban entre la vegetación de la alta montaña. La primavera en estas cotas es muy corta y, con la llegada del verano, las plantas aprovechan al máximo el breve periodo favorable para florecer. Durante el mes de julio, la floración se vuelve especialmente intensa, llenando las laderas de pequeñas flores que aportan un toque de delicadeza al áspero paisaje montañoso. 

Serreta grande (Mergus merganser).

Una parada técnica al borde de la carretera que bordea el lago Issyk-Kul, en Kirguistán, nos permitió echar un vistazo a las aguas del lago y descubrir, en la lejanía, algunas gaviotas del Caspio y un solitario macho de serreta grande (Mergus merganser). Aunque la distancia no facilitaba la observación ni la fotografía, la inconfundible silueta del macho, con su cabeza verde oscura, cuerpo blanco y pico alargado, destacaba sobre la superficie del enorme lago. Fue un encuentro breve y lejano, pero suficiente para añadir esta elegante especie a nuestra lista de aves observadas durante el viaje por Kirguistán.

Torrentero chico (Enicurus scouleri).

En el Parque Forestal Nacional de Zhangjiajie, en China, justo bajo el famoso puente de vidrio, discurre un pequeño arroyo utilizado para realizar paseos en barco y que, durante nuestra visita, estaba también frecuentado por numerosos visitantes que se introducían en el agua con toda naturalidad, entre gritos y bullicio. En medio de aquel ambiente poco propicio para la observación de aves, pude localizar algunos ejemplares de torrentero chico (Enicurus scouleri), una especie ligada a los cursos de agua de montaña y de aspecto inconfundible, con su característica silueta estilizada y larga cola. Sorprendía comprobar cómo, pese al constante trasiego de personas y al ruido, estas aves seguían recorriendo las orillas y las piedras del arroyo en busca de alimento.

Mosquiteros de Hume (Phylloscopus humei).

En los árboles cercanos a los restaurantes del Parque Nacional de Ala Archa, en Kirguistán, pude observar varios mosquiteros de Hume (Phylloscopus humei) que se movían incansablemente entre las ramas en busca de alimento. No fue fácil fotografiarlos, ya que su pequeño tamaño, sus movimientos rápidos y, sobre todo, las numerosas ramas que se interponían entre ellos y la cámara dificultaban mucho la tarea. Aun así, tras varios intentos conseguí algunas fotografías de esta discreta especie, que suele pasar desapercibida entre el follaje.

Shama oriental (Copsychus saularis) en China.

El shama oriental (Copsychus saularis) es una pequeña ave que ya había tenido la oportunidad de observar y fotografiar en Vietnam, y que he vuelto a encontrar en diferentes ciudades de China. Lo que más me sorprende de esta especie es su extraordinaria capacidad de adaptación: a pesar de su tamaño y de su carácter aparentemente discreto, consigue desenvolverse con naturalidad en entornos urbanos densamente poblados, entre edificios, parques, jardines y el constante movimiento de las ciudades. Encontrarlo una y otra vez en lugares con tanta presencia humana demuestra hasta qué punto algunas especies son capaces de aprovechar los pequeños espacios verdes que quedan en nuestras ciudades para sobrevivir y prosperar.

mosquitero del Pamir (Phylloscopus griseolus).

Amaneció frío y lluvioso en pleno mes de julio en las montañas de Tash Rabat (Kirguistán), pero aun así emprendí en solitario el ascenso por un valle cercano al campamento de yurtas donde habíamos pasado la noche. Los bisbitas alpinos se mostraban especialmente nerviosos ante mi presencia y, entre los movimientos fugaces de las aves que iba descubriendo, uno llamó especialmente mi atención: un mosquitero del Pamir (Phylloscopus griseolus), de tonos ceniza y con una marcada ceja amarilla, que saltaba inquieto entre la hierba cargada de rocío. Su aparición, breve y esquiva, añadió un toque especial a aquella fría mañana de montaña, en un paisaje donde cada encuentro con la avifauna parecía tener un carácter casi inesperado.

Capuchino culiblanco (Lonchura striata).

En China amanece bastante pronto, y el margen que dejaban las actividades programadas durante mi viaje me permitió aprovechar las primeras horas del día para pajarear. La cercanía de Xujiahui Park, un pequeño parque urbano en plena Shanghái, resultó una oportunidad perfecta para descubrir algunas de las aves que se desenvuelven en estos espacios verdes. Entre ellas encontré al capuchino culiblanco (Lonchura striata), una pequeña especie de aspecto discreto pero muy activa, que se dejaba observar con relativa facilidad

Una docena de ejemplares se desplazaba continuamente de un lado a otro, moviéndose entre la vegetación y las zonas abiertas sin mostrar demasiada preocupación por la presencia humana. Mucho más inquietante parecía ser la presencia de los innumerables gatos que campaban por el parque y que no dejaban de acosar a las aves. La escena reflejaba una de las peculiaridades de estos pequeños refugios urbanos: lugares aparentemente tranquilos donde, bajo la actividad cotidiana de una gran ciudad como Shanghái, se desarrolla una constante lucha por la supervivencia.

martes, 25 de agosto de 2026

Ardilla de Pallas (Callosciurus erythraeus).

La ardilla de Pallas (Callosciurus erythraeus) es una especie originaria del sudeste asiático que se ha adaptado con notable facilidad a los ambientes urbanos y parques de China. Los ejemplares que fotografié en los jardines del Templo del Cielo, en las proximidades de Pekín, y en un jardín del centro de Shanghái muestran precisamente esta capacidad de ocupar espacios verdes dentro de grandes ciudades. De tamaño mediano y pelaje generalmente pardo o grisáceo, con la cola larga y poblada, es una ardilla principalmente arborícola, aunque desciende con frecuencia al suelo en busca de alimento. Su presencia en estos jardines aporta una curiosa nota de vida silvestre en dos de las ciudades más densamente pobladas de China.

La Gran Muralla en China.

Nuestra primera visita tras llegar a China no podía tener un escenario más impresionante: la Gran Muralla China. Partimos desde Pekín y decidí recorrer únicamente un tramo, precisamente uno de los que discurren en pendiente… y casi me dejo el aliento en el intento. El ascenso me pareció realmente duro, así que no puedo evitar pensar que los soldados que antiguamente vigilaban y defendían estas murallas debían de tener una condición física bastante mejor que la mía.

Pero el esfuerzo mereció absolutamente la pena. El paisaje es sobrecogedor, con la muralla serpenteando entre las montañas, bajo un calor sofocante que hizo todavía más exigente el recorrido. Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, la Gran Muralla ha sido, para mí, uno de los grandes platos fuertes de este viaje: un lugar que impresiona tanto por su historia como por la inmensidad del paisaje que lo rodea.

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****