Si en España estamos acostumbrados al estornino negro y, durante el invierno, recibimos del norte a los estorninos pintos, este verano he tenido la oportunidad de ampliar notablemente mi
particular colección de estorninos con las especies asiáticas: primero fueron
los estorninos rosados de Kirguistán, después las especies chinas
como el estornino piquirrojo y, ahora, el aquí presente estornino
gris (Spodiopsar cineraceus). Contemplar especies tan diferentes
dentro de un mismo grupo es una magnífica demostración de la extraordinaria
capacidad creativa de la naturaleza, capaz de jugar con formas, colores y
patrones para dar lugar a una diversidad que nunca deja de sorprendernos.
domingo, 23 de agosto de 2026
Estornino gris (Spodiopsar cineraceus).
Estornino piquirrojo (Spodiopsar sericeus).
El estornino piquirrojo (Spodiopsar
sericeus) fue otra de las especies que pude fotografiar en el Bund,
el corazón financiero de Shanghái (China), en el mismo escenario urbano
donde localicé al picogordo chino. Resulta especialmente
llamativo encontrar a esta especie, de distribución principalmente oriental, en
medio de uno de los paisajes más densamente urbanizados y reconocibles de China,
entre los grandes rascacielos del distrito financiero y la actividad incesante
de la ciudad. Su presencia, al igual que la del picogordo, pone de manifiesto
cómo algunas aves consiguen aprovechar los espacios verdes y pequeños refugios
que persisten incluso en el centro de una de las grandes megaciudades
asiáticas.
Miná crestado (Acridotheres cristatellus).
El miná crestado (Acridotheres
cristatellus) es una especie que he podido fotografiar en distintas
ciudades de China y que, en el sudeste del país, resulta mucho más
habitual que el miná común. Si en Kirguistán era frecuente encontrarse
con Acridotheres tristis, aquí el protagonista es este
característico miná de plumaje oscuro y llamativa cresta. Con él sumo ya una
tercera especie del género Acridotheres fotografiada en Asia,
después del miná común y del miná grande (Acridotheres grandis),
este último localizado hace algunos años durante mi viaje a Vietnam. Una
pequeña colección que refleja, además, la diversidad y la amplia distribución
de este género de estorninos asiáticos, estrechamente ligado tanto a los
paisajes naturales como a los entornos urbanos.
Miná común (Acridotheres tristis) en Kirguistán.
El miná común (Acridotheres tristis)
es un ave que ya había tenido ocasión de fotografiar en los parques de Estambul
(Turquía), donde se considera ave invasora. En el espectacular Parque
Nacional de Ala Archa en Kirguistán, a las puertas de las montañas
del Tian Shan, es frecuente encontrarlo compartiendo territorio con los estorninos rosados (Pastor roseus), una convivencia que sorprende por la
aparente tranquilidad con la que ambas especies aprovechan el mismo entorno. La
imagen pone de manifiesto la extraordinaria capacidad de adaptación del miná
común, capaz de prosperar tanto en ambientes urbanos como en paisajes
naturales de montaña y de integrarse en comunidades de aves muy diversas.
Picogordo chino (Eophona migratoria).
El picogordo chino (Eophona migratoria)
protagoniza una de esas escenas que parecen improbables: este robusto
fringílido asiático, propio de bosques, arboledas y espacios verdes,
fotografiado nada menos que junto al Bund, a orillas del Huangpu
y frente al deslumbrante perfil financiero de Shanghái. Entre el
tráfico, los edificios y la inmensa escala urbana de esta macrourbe, su
presencia resulta especialmente sorprendente y recuerda que, incluso en una de
las ciudades más densamente urbanizadas del mundo, la naturaleza encuentra
pequeños refugios y corredores por los que hacerse un hueco. Una imagen que
contrapone de forma casi simbólica la exuberancia de la fauna oriental con uno
de los paisajes urbanos más reconocibles de China.
Parque Forestal Nacional de Zhangjiajie (China); Jake Sully sobre el gran ikran.
El Parque Forestal Nacional de Zhangjiajie parece pertenecer a otro mundo. Una sucesión casi interminable de crestas y pilares de roca se alza entre la niebla, cubiertos de una exuberante vegetación que se aferra a cada rincón de la montaña. Cuando las nubes se abren y vuelven a cerrarse sobre el paisaje, las siluetas aparecen y desaparecen como si se tratara de un escenario irreal, un territorio remoto y primigenio que durante mucho tiempo permaneció casi ajeno a nuestra mirada y que el cine se encargó de convertir en uno de los paisajes más reconocibles del planeta.
No es difícil entender por qué estas montañas
sirvieron de inspiración para el mundo de Avatar. Mientras recorría sus
senderos, entre la bruma y aquellas enormes columnas de piedra suspendidas
sobre el bosque, tuve por momentos la sensación de estar dentro de la propia
película. Solo faltaba que, en cualquier instante, Jake Sully apareciera
sobre el gran ikran, cruzando silenciosamente el cielo entre las agujas
de roca. Un paisaje tan extraordinario que, por unos minutos, hace que la
frontera entre la realidad y la fantasía parezca desvanecerse.
Mosquitero carirrufo (Abroscopus albogularis).
Tras haber pasado el impresionante Puente de
Cristal que cruza el Gran Cañón de Zhangjiajie, me entretuve
caminando por los márgenes, atestados de visitantes, de un pequeño arroyo. El
sonido de un grupo de aves llamó mi atención y, para mi sorpresa, se trataba
nada menos que de una familia de mosquiteros carirrufos (Abroscopus
albogularis), pequeños paseriformes de vivos contrastes y aspecto
inconfundible. Tuvieron la amabilidad de posarse durante unos instantes delante
de mí, el tiempo justo para permitirme tomarles algunas fotografías, antes de
desaparecer definitivamente entre el tupido bosque que rodeaba el arroyo.
Alcaudón pardo (Lanius cristatus).
El alcaudón pardo (Lanius cristatus) fue otra de las pequeñas sorpresas que me deparó el viaje, esta vez en Pekín (Beijing), donde pude fotografiarlo en el pequeño jardín del hotel en el que me alojaba, cerca de la Villa Olímpica. Al observar por primera vez esta especie, no pude evitar encontrar un evidente parecido con el alcaudón colirrojo que había fotografiado anteriormente en Kirguistán: la silueta, la actitud vigilante y, sobre todo, ese característico porte de pequeño depredador que comparten los alcaudones hace que ambas especies resulten fácilmente evocadoras entre sí. Encontrarlo en un entorno tan inesperado como el jardín de un hotel, en plena ciudad, fue además un agradable recordatorio de que incluso en las grandes urbes asiáticas la naturaleza puede aparecer de forma inesperada, apenas a unos metros del bullicio cotidiano.
Charrán común (Sterna hirundo) en la Reserva Ornitológica de la Desembocadura del río Barskoon (Kirguistán).
El charrán común (Sterna hirundo) es una de
las aves que encontramos en la Reserva Ornitológica de la Desembocadura del
río Barskoon, a orillas del lago Issyk-Kul, en Kirguistán.
Sus vuelos rápidos y elegantes contrastaban con la inmensidad del lago y con el
paisaje árido que lo rodea. Nos llamó especialmente la atención comprobar cómo,
en esta zona, se habían instalado pequeñas plataformas de plástico para ofrecer
a los charranes y a distintas aves limícolas lugares seguros donde anidar.
Aunque su construcción era sencilla y no precisamente refinada, estas
estructuras ponen de manifiesto el esfuerzo por favorecer la reproducción de
las aves en un entorno donde encontrar lugares adecuados para nidificar puede
resultar difícil. Fue precisamente sobre una de estas plataformas donde pudimos
fotografiar a este hermoso charrán común.