El anteojitos de Swinhoe (Zosterops simplex
simplex) fue una de las primeras aves que localizó la
aplicación Merlin Bird durante mi recorrido por un parque urbano del
centro de Shanghái. Apenas tuve tiempo para intentar fotografiarlo y,
además, el ave no se mostró especialmente colaboradora: se desplazaba en grupos
familiares, siempre entre las frondosas copas de los árboles más altos, donde
resultaba difícil seguir sus movimientos. Pude obtener únicamente unas
fotografías testimoniales, suficientes al menos para dejar constancia de la
observación. Sus sonidos, constantes y fácilmente reconocibles, fueron sin
embargo una ayuda inestimable para localizar y confirmar su presencia entre el
denso follaje.
sábado, 5 de septiembre de 2026
Anteojitos de Swinhoe (Zosterops simplex simplex).
viernes, 4 de septiembre de 2026
Sesión de fotos en la Ciudad Perdida de Pekín (China).
En la Ciudad Prohibida de Pekín, el pasado parece cobrar vida entre patios, pabellones y antiguos palacios. Muchos visitantes se visten con elaborados trajes inspirados en las distintas dinastías chinas y posan ante la cámara con una cuidada puesta en escena. Puede ser una manera de acercarse a la propia historia, de expresar orgullo por una tradición cultural milenaria o, sencillamente, una nueva forma de moda y de compartir experiencias en las redes sociales. Probablemente haya un poco de todo ello.
Lo cierto es que difícilmente podrían haber
encontrado un escenario mejor para estas sesiones fotográficas. Los colores,
la arquitectura, los tejados ornamentados y la solemnidad de los espacios
imperiales convierten cada rincón en un decorado extraordinario. Vestidos con
sus trajes de época, los visitantes parecen por un instante trasladarse a otro
tiempo, mientras las cámaras de los teléfonos capturan una versión
cuidadosamente construida de ese encuentro entre el presente y la memoria de la
China imperial.
Cuervo picudo (Corvus macrorhynchos colonorum) en China.
En Pekín, cerca de la Ciudad Olímpica
y de mi hotel, tuve la oportunidad de observar varios grupos familiares de
cuervo picudo (Corvus macrorhynchos colonorum). Se movían juntos entre
los espacios verdes y las construcciones de la zona, atentos y bulliciosos. Sus
reclamos, fuertes y ásperos, se escuchaban desde bastante distancia y delataban
su presencia mucho antes de poder localizarlos.
Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real); Final del verano 2026.
Llegado septiembre 2026, el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real) presenta un aspecto excepcional. A pesar de las elevadas temperaturas y de los récords de calor registrados durante este verano, la lámina de agua se mantiene y permite conservar buena parte de los ambientes acuáticos que caracterizan este singular humedal manchego. Las Tablas ofrecen estos días un paisaje de gran riqueza, con zonas encharcadas, carrizales y masegares que mantienen la esencia de este espacio protegido.
Con el final del verano comienza además un periodo especialmente interesante para la observación de aves. Miles de ejemplares, tanto residentes como migratorios, encuentran en el Parque Nacional refugio, alimento y un lugar de descanso en su viaje. Garzas, anátidas, cormoranes, fochas, limícolas y otras especies aprovechan la disponibilidad de agua y los recursos del humedal, mientras el paso de las aves migratorias anuncia ya el cambio de estación. Las Tablas vuelven así a demostrar su importancia como refugio para la avifauna y como uno de los humedales más emblemáticos de España.
jueves, 3 de septiembre de 2026
Busardo moro (Buteo rufinus rufinus).
En el altiplano del lago Song Kol, en las montañas de Kirguistán, el busardo moro (Buteo rufinus rufinus) se enfrenta a un paisaje sin árboles, sin postes y sin ninguna de las habituales atalayas desde las que un rapaz puede dominar su territorio. Aquí, sobre una inmensa pradera cubierta de edelweiss, el horizonte se pierde entre las montañas y el cielo parece no tener límites. En este vasto océano de hierba, el busardo debe recurrir al propio terreno —una roca, una pequeña elevación, cualquier punto que le permita ganar unos centímetros sobre la pradera.
El Templo del Cielo en Pekín (China).
El pasado mes de agosto tuve la oportunidad de visitar el Templo del Cielo, uno de los lugares más emblemáticos de Pekín. Rodeado de extensos jardines y antiguos cipreses, el conjunto transmite una sensación de calma que contrasta con el ritmo de la ciudad. La arquitectura, con sus formas circulares, sus vivos colores y sus tejados de azulejos azules, resulta especialmente hermosa bajo la luz del verano. Pasear por sus espacios fue como adentrarse por un instante en otra época de la historia de China.
Construido durante las dinastías Ming y Qing, el Templo
del Cielo era el lugar donde los emperadores acudían para realizar
ceremonias y pedir buenas cosechas. Más allá de su importancia histórica y
religiosa, lo que más me impresionó fue la armonía entre los edificios y la
naturaleza que los rodea. Las fotografías que tomé guardan un poco de aquella
mañana de agosto: los detalles de la arquitectura, la amplitud de los jardines
y esa atmósfera serena que convierte la visita en uno de los recuerdos más especiales
de mi viaje a Pekín.
miércoles, 2 de septiembre de 2026
Correlimos de Temminck (Calidris temminckii) en Kirguistán.
En una de las lagunas próximas al lago
Song-Köl, en Kirguistán, tuve la oportunidad de fotografiar a
este correlimos de Temminck (Calidris temminckii), integrado en
un pequeño grupo mixto de limícolas en el que también estaban presentes varios
correlimos menudos y archibebes claros. Siempre resulta especial encontrarse
con esta especie lejos de nuestros territorios habituales, especialmente cuando
uno está acostumbrado a observarla durante los meses de invierno en las lagunas
de La Mancha.
Roquero solitario oriental (Monticola solitarius pandoo) en China.
Durante mi estancia en Zhanjiajié tuve la
oportunidad de fotografiar a este roquero solitario oriental (Monticola
solitarius pandoo) desde la ventana del hotel. La situación no era
precisamente la ideal para la fotografía de aves: el reducido espacio
disponible apenas me permitía mover la cámara y seguir al ave, obligándome a
aprovechar al máximo cada pequeño cambio de posición. Aun así, el encuentro
tuvo su recompensa y pude obtener algunas imágenes interesantes. Curiosamente,
desde esa misma ventana y en circunstancias similares, también conseguí
fotografiar a la lavandera blanca del Amur, convirtiendo aquel
limitado punto de observación en un inesperado pequeño puesto de observación de
aves en plena ciudad.
Carricero estentóreo (Acrocephalus stentoreus).
En los marjales de Kirguistán me llamó
especialmente la atención el canto de un carricero de gran tamaño, que en un
primer momento me recordó inevitablemente a nuestro carricero tordal.
Sin embargo, el sonido era claramente diferente y pronto pudimos identificarlo
como carricero estentóreo (Acrocephalus stentoreus). Al igual que
el tordal, se mostraba muy ligado a las zonas de carrizal, desde donde lanzaba
su potente y áspero canto, permaneciendo generalmente oculto entre la
vegetación. Fue una de esas observaciones en las que el oído resulta
fundamental para descubrir una especie que, por su aspecto y comportamiento,
podría pasar fácilmente desapercibida entre los carrizales.
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