sábado, 29 de agosto de 2026

Acentor del Himalaya (Prunella himalayana) en Kirguistán.

El acentor del Himalaya (Prunella himalayana) es un buen ejemplo de los sorprendentes vínculos biogeográficos que unen las montañas del Tian Shan, en Kirguistán, con las grandes cordilleras de Asia. Estas montañas forman parte de un extenso sistema montañoso que se prolonga hacia el Himalaya, y esa continuidad queda reflejada en una fauna que, en muchos casos, comparte especies a lo largo de miles de kilómetros. Durante mi estancia en Tash Rabat tuve la oportunidad de fotografiar a este acentor, una pequeña ave perfectamente adaptada a estos ambientes de alta montaña y que constituye una muestra más de la extraordinaria conexión natural entre las cordilleras de Asia Central y el Himalaya.

Alondra cornuda (Eremophila alpestris albigula) en Kirguistán.

La alondra cornuda (Eremophila alpestris albigula) fue una de las aves que pude observar y fotografiar durante el pasado mes de julio en las montañas de Tian Shan, en Kirguistán. En pleno verano, los extensos pastizales de montaña estaban llenos de vida y era relativamente habitual encontrar a estas alondras acompañadas de sus pollos, que seguían atentamente los movimientos de sus progenitores.

La abundancia de saltamontes convertía aquellos prados en un auténtico supermercado para las familias de alondras. Los adultos iban y venían incansablemente, capturando uno tras otro para alimentar a unos pollos que parecían no tener nunca suficiente. Observar de cerca esta escena, en un paisaje tan espectacular como el de Tian Shan, fue sin duda uno de los momentos más interesantes de aquellas jornadas de fotografía.

Urraca piquirroja (Urocissa erythrorhyncha).

La Urraca piquirroja (Urocissa erythrorhyncha) fue una de las aves más llamativas que pude fotografiar cerca de Zhangjiajie, en China. Siempre aparecía en pequeños grupos familiares, moviéndose entre la vegetación y manteniéndose bastante alerta ante nuestra presencia. Su plumaje, con una combinación de azules intensos, negro y blanco y su característico pico rojo, resulta especialmente vistoso, aunque fotografiarla no fue nada fácil: se mostraba muy desconfiada y no tardaba en alejarse ante cualquier movimiento. Precisamente por eso, cada fotografía conseguida tuvo un pequeño sabor a recompensa.

Suzhou (China).

No tuvimos en ningún momento la sensación de que la ciudad terminara durante nuestro desplazamiento en autobús desde Shanghái hasta la pintoresca Suzhou. Los gigantescos rascacielos de cristal brotaban aquí y allá entre los campos, aparentemente sin un orden urbanístico reconocible, en una sucesión interminable de nuevas construcciones que parecía prolongar indefinidamente la gran metrópoli china. El contraste resultaba sorprendente al llegar a Suzhou y adentrarnos en su pequeño centro histórico, donde los coloridos canales, los puentes de piedra y las casas tradicionales componían una imagen mucho más íntima y evocadora.

Durante nuestra visita conocimos también la Colina del Tigre, coronada por su célebre pagoda inclinada, y uno de los tradicionales jardines de Suzhou, una de esas pequeñas obras maestras de la arquitectura paisajística china que forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Pero bastaba alejarse unos pocos metros del núcleo histórico para que apareciera la otra Suzhou: una gigantesca macrourbe de más de doce millones de habitantes, con avenidas, bloques residenciales y modernos edificios extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista. Dos ciudades aparentemente muy distintas convivían así en un mismo espacio: la Suzhou de los canales y los jardines y la inmensa urbe que representa la vertiginosa transformación de la China contemporánea.

Petirrojo de los Himalayas - Ruiseñor pechinegro (Calliope pectoralis ballioni)

En las cumbres de Tash Rabat, no lejos de los mosquiteros del Pamir, los bisbitas alpinos y algunas alondras cornudas, apareció encaramado sobre el matorral un llamativo macho de ruiseñor pechinegro, también conocido como petirrojo de los Himalayas (Calliope pectoralis). Su presencia fue difícil de pasar por alto: la inconfundible mancha roja de la garganta, contrastando con el oscuro plumaje del pecho, pese a la lluvia fina que caía, destacaba entre la vegetación y delataba a este precioso habitante de las montañas de Asia Central.

El ejemplar, perteneciente a la subespecie ballioni, permaneció unos instantes bien visible, ofreciéndome una magnífica oportunidad para disfrutar de sus característicos colores y de su elegante porte. Un encuentro especialmente atractivo durante nuestra estancia en Kirguistán, donde la avifauna de los paisajes de alta montaña depara sorpresas a cada paso. 

Lavandera blanca del Amur (Motacilla alba leucopsis)

La Lavandera blanca del Amur (Motacilla alba leucopsis) fue una de esas observaciones fugaces que apenas permiten algo más que dejar constancia de su presencia. Desde la ventana de mi hotel en Zhangjiajie (China) pude realizar únicamente unas fotografías testimoniales de este pequeño y vivaz paseriforme, que se desplazaba velozmente a gran distancia, recorriendo el entorno con su característica agilidad. La distancia y la rapidez del ave hicieron imposible obtener imágenes de calidad, pero las fotografías conservan el valor de documentar un encuentro breve y especial con esta forma oriental de la Lavandera blanca.

Lavandera blanca enmascarada (Motacilla alba personata).

La lavandera blanca enmascarada (Motacilla alba personata) ha sido una de las sorpresas de este viaje ornitológico por las montañas de Kirguistán. Pude fotografiar varios ejemplares de esta llamativa subespecie, caracterizada por el contraste entre su plumaje blanco y negro y, especialmente, por la característica máscara oscura que se extiende por la cabeza. Una lavandera que hasta este viaje desconocía y que, por su aspecto y distribución, ha supuesto para mí uno de esos pequeños descubrimientos que hacen especialmente interesantes las jornadas de campo.

Precisamente Kirguistán me ha permitido disfrutar de una extraordinaria variedad de lavanderas del género Motacilla. A lo largo del viaje hemos podido observar lavanderas boyeras balcánicas, lavandera cetrinа, lavandera cascadeña y, finalmente, esta lavandera blanca enmascarada, completando así una interesante colección de formas y especies. Encontrarse con tanta diversidad de lavanderas en un mismo viaje permite apreciar hasta qué punto este grupo de aves se ha adaptado a ambientes muy diferentes, desde los cursos de agua de montaña hasta los espacios abiertos y las zonas húmedas de las estepas kirguisas.

Bulbul chino (Pycnonotus sinensis sinensis).

Durante mi reciente viaje a China pude observar en varias ciudades al bulbul chino, concretamente la subespecie Pycnonotus sinensis sinensis, la más habitual en el país. Es una especie muy ligada a los ambientes urbanos y resulta frecuente encontrarla en parques, jardines y otras zonas arboladas, donde se mueve con notable soltura entre las copas de los árboles. Su presencia no pasa desapercibida, tanto por su actividad como por su característico y melodioso canto, que permite localizarlo incluso cuando permanece oculta entre el follaje.

A menudo se desplaza en pequeños grupos familiares, recorriendo las copas y realizando vuelos cortos entre los árboles en busca de alimento. Su adaptación a los espacios urbanos hace que sea una de las aves más fáciles de encontrar en las ciudades chinas, donde convive sin dificultad con el intenso ritmo de vida urbano. Para el observador, su combinación de comportamiento activo, relativa confianza y canto distintivo convierte al bulbul chino en una presencia habitual y agradecida en cualquier parque urbano

jueves, 27 de agosto de 2026

Codonopsis clematidea en las montañas de Kirguistán.

En las montañas del Parque Nacional de Ala Archa, en Kirguistán, me llamó especialmente la atención las delicadas campanillas blancas de Codonopsis clematidea, que destacaban entre la vegetación de la alta montaña. La primavera en estas cotas es muy corta y, con la llegada del verano, las plantas aprovechan al máximo el breve periodo favorable para florecer. Durante el mes de julio, la floración se vuelve especialmente intensa, llenando las laderas de pequeñas flores que aportan un toque de delicadeza al áspero paisaje montañoso. 

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****