La ardilla de Pallas (Callosciurus
erythraeus) es una especie originaria del sudeste asiático que se ha
adaptado con notable facilidad a los ambientes urbanos y parques de China. Los
ejemplares que fotografié en los jardines del Templo del Cielo, en las
proximidades de Pekín, y en un jardín del centro de Shanghái
muestran precisamente esta capacidad de ocupar espacios verdes dentro de
grandes ciudades. De tamaño mediano y pelaje generalmente pardo o grisáceo, con
la cola larga y poblada, es una ardilla principalmente arborícola, aunque
desciende con frecuencia al suelo en busca de alimento. Su presencia en estos
jardines aporta una curiosa nota de vida silvestre en dos de las ciudades más
densamente pobladas de China.
martes, 25 de agosto de 2026
Ardilla de Pallas (Callosciurus erythraeus).
La Gran Muralla en China.
Pero el esfuerzo mereció absolutamente la pena. El
paisaje es sobrecogedor, con la muralla serpenteando entre las montañas, bajo
un calor sofocante que hizo todavía más exigente el recorrido. Declarada Patrimonio
Mundial por la UNESCO, la Gran Muralla ha sido, para mí, uno de los
grandes platos fuertes de este viaje: un lugar que impresiona tanto por su
historia como por la inmensidad del paisaje que lo rodea.
Tórtola oriental (Streptopelia orientalis).
La tórtola oriental
(Streptopelia orientalis) es una nueva especie de columbiforme
para este cuaderno de campo, que este verano pude fotografiar en Kirguistán
y observar fugazmente también durante mi paso por China. De aspecto
similar a nuestra tórtola europea, se diferencia por presentar un plumaje de
tonos más marcados y contrastados, que le confiere una apariencia especialmente
elegante. Al igual que aquella, es una especie bastante discreta y reacia a la
presencia humana, por lo que suele mantenerse alejada y desaparecer rápidamente
entre la vegetación cuando se siente descubierta. Poder fotografiarla en Kirguistán
supuso, por tanto, un encuentro especialmente satisfactorio con una especie que
hasta ahora no figuraba entre las observadas en este cuaderno.
Tórtola moteada (Spilopelia chinensis) en China.
La tórtola moteada
(Spilopelia chinensis) fue otra de las especies que pude fotografiar
durante mi viaje por China. No era una especie nueva para mí, ya que
había tenido ocasión de observarla hace algunos años en Vietnam. Como la
tórtola senegalesa o la tórtola turca, ocupa con
facilidad los espacios urbanos y las zonas próximas a los asentamientos
humanos, donde encuentra un hábitat favorable y abundante alimento. Volver a
encontrarla en China, esta vez en un entorno diferente, me permitió
disfrutar de nuevo de una especie que, aunque habitual en ambientes urbanos,
resulta siempre atractiva por su característico plumaje moteado y su aspecto
elegante.
Tórtola senegalesa (Spilopelia senegalensis) en Kirguistán.
La tórtola senegalesa
(Spilopelia senegalensis) fue otra de las especies que pude fotografiar durante
nuestro viaje por Kirguistán. Es un ave relativamente abundante en los medios
urbanos y zonas humanizadas, donde se adapta con facilidad a la presencia del
ser humano. No era, sin embargo, una especie nueva para mí, ya que había tenido
ocasión de observarla anteriormente en lugares tan diferentes como Marruecos,
Gambia o Turquía. Encontrarla de nuevo en Kirguistán resultó especialmente
interesante por la amplitud de su área de distribución y por comprobar, una vez
más, cómo esta pequeña tórtola puede estar presente en ambientes urbanos de
regiones muy alejadas entre sí.
Avión pálido (Riparia diluta) en Kirguistán.
En Kirguistán
tuvimos la oportunidad de observar con detenimiento una pequeña colonia de cría
de aviones pálidos (Riparia diluta), que habían excavado sus
característicos agujeros en los taludes de tierra, de forma muy similar a los
aviones zapadores. No estábamos lejos del lago Issyk-Kul, en un paisaje
de campiña donde la presencia de estas pequeñas aves se integraba perfectamente
con la del resto de la avifauna: allí pudimos observar collalbas pías, busardos
moros y tórtolas orientales, mientras el reclamo del guion de codornices, bien
oculto entre los verdes campos de cereales, se escuchaba con absoluta claridad.
Fue una escena rural de gran riqueza, en la que cada sonido y cada movimiento
entre los campos revelaba la diversidad de aves que habitaban aquel paisaje.
Golondrina dáurica oriental (Cecropis daurica) en China.
La semana pasada, durante mi estancia en Wulingyuan,
en el distrito de Zhangjiajie (China), tuve la oportunidad de
fotografiar a la golondrina dáurica oriental (Cecropis daurica),
una especie que me acompañó casi constantemente durante los largos desplazamientos
en autobús por esta zona del país. Una mañana, durante un paseo cerca del
hotel, un individuo comenzó a revolotear a mi alrededor y, para mi sorpresa,
decidió posarse durante unos minutos en un balcón cercano, ofreciéndome una
oportunidad inesperada para observarla y fotografiarla con calma.
lunes, 24 de agosto de 2026
Bulbul collarejo (Spizixos semitorques).
El bulbul collarejo (Spizixos semitorques) es un paseriforme de aspecto elegante, fácilmente reconocible por su plumaje verdoso, la cabeza oscura y, especialmente, el característico collar claro que rodea la garganta. Habita en bosques, matorrales y zonas arboladas del este de Asia, y es también capaz de desenvolverse en ambientes transformados por el ser humano. En Wulingyuan, en el entorno montañoso de Zhangjiajie, tuve la oportunidad de fotografiarlo al amanecer, cuando la actividad de las aves comenzaba a hacerse evidente entre los pequeños huertos que trepan por las laderas.
Mientras las montañas permanecían envueltas en
niebla, creando ese paisaje de formas verticales y fantasmagóricas que se hizo
célebre por inspirar los escenarios de Avatar, varios bulbules revoloteaban
entre el follaje cercano. Entre ellos, una pareja de bulbules collarejo llamó
especialmente mi atención: ambos iban y venían recogiendo pequeños materiales
vegetales, probablemente para la construcción de su nido. Observar este
comportamiento tan íntimo, con el paisaje todavía cubierto por las nubes y la
primera luz del día iluminando la vegetación, convirtió el encuentro con esta
discreta especie en uno de esos momentos que hacen que la fotografía de
naturaleza sea mucho más que capturar una imagen
Acentor pardo (Prunella fulvescens); La danza de apareamiento.
Sin lugar a dudas, uno de los mejores momentos ornitológicos de nuestro pasado viaje ornitológico por Kirguistán fue contemplar, a pocos metros, la danza de apareamiento del acentor pardo (Prunella fulvescens). Sobre una piedra, los saltitos de la pareja, la insistencia de la hembra y los múltiples intentos de cópula nos ofrecieron una escena íntima y fascinante, de esas que rara vez se olvidan. Durante unos minutos, pudimos observar con extraordinaria cercanía un comportamiento que normalmente transcurre lejos de la mirada humana, en un escenario tan espectacular como las montañas de Tash Rabat.
Entre las distintas especies de acentores se
conocen comportamientos reproductivos diversos, desde la poligamia hasta la
cría en grupo, pero el acentor pardo parece haber apostado por una estrategia
predominantemente monógama. Más allá de la curiosidad biológica, contemplar una
escena así de la naturaleza, rodeados por las impresionantes cordilleras del
Tian Shan, fue uno de esos regalos inesperados que hacen especial un viaje.
Un recuerdo que permanecerá en mí, no solo por la belleza del paisaje, sino por
haber podido asomarnos, durante unos instantes y a pocos metros, a la vida
íntima de esta pequeña ave de las altas montañas de Asia.