Fotografía tomada en el entorno histórico de la colina del Tigre en Suzhou (China), esta libélula es un ejemplar de Orthetrum sabina, conocida como el gavilán de las marismas verde. Aunque a primera vista sus ojos verdosos y su abdomen estilizado —hinchado en la base y rematado en un bulbo oscuro— imitan a la perfección la silueta de los gómfidos europeos del género Onychogomphus, este insecto pertenece en realidad a la familia Libellulidae. El llamativo patrón de franjas verde lima y negras de su tórax le proporciona un camuflaje óptimo entre la densa vegetación húmeda de los jardines clásicos de la región, donde actúa como una depredadora implacable que acecha inmóvil desde posaderos de piedra y ramas secas.
domingo, 30 de agosto de 2026
lunes, 27 de julio de 2026
Libélula de cuatro puntos (Libellula quadrimaculata).
En un viaje ornitológico siempre hay momentos para
levantar la vista del telescopio y descubrir que la naturaleza ofrece mucho más
que aves. Las orquídeas silvestres, los lepidópteros, los odonatos,
los reptiles o los anfibios terminan reclamando también su
espacio ante la cámara; en definitiva, todo aquello que se cruza en el camino
merece una mirada. Así ocurrió en la desembocadura del río Barskoon, en
el lago Issyk-Kul (Kirguistán), donde a finales de julio un macho
de Libellula quadrimaculata, la libélula de cuatro manchas,
permanecía posado sobre un tallo seco vigilando su pequeño territorio. Esta
especie, de amplia distribución eurosiberiana, encuentra en los humedales y
orillas lacustres de Asia Central un hábitat idóneo durante el verano,
cuando los adultos patrullan incansablemente las aguas en plena actividad
reproductora. Fue uno de esos encuentros inesperados que recuerdan que, en
cualquier salida de campo, la biodiversidad siempre ofrece oportunidades más
allá del objetivo principal del viaje.