En
el mar de cereales de la ZEPA Tierra de Campiñas en Ávila era
común encontrar en los pequeños núcleos urbanos al pardillo común (Linaria
cannabina). En primavera, los machos lucen su típica coloración rojiza que los
distingue, con claridad, de las hembras.
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miércoles, 4 de junio de 2025
Pardillo común en la ZEPA Tierra de Campiñas en Ávila.
lunes, 21 de abril de 2025
Pardillo común en El Habario o castañar milenario de Pendes (Cantabria).
En el Habario o castañar milenario de Pendes en Cantabria una hembra de pardillo común (Linaria cannabina) decidió ignorarme durante largo tiempo lo que me permitió, contra todo pronóstico, tomarle unas fotos. Siempre he pensado que la naturaleza te da una oportunidad, con frecuencia, cuando uno menos lo espera.
domingo, 8 de enero de 2012
Pardillo Común; Linaria cannabina.
En estas mañanas de escarcha y niebla, he observado que un pequeño grupo de Pardillos Comunes, Linaria cannabina, busca entre el pastizal, las últimas semillas, que aún persisten ancladas entre los palitos secos. – “Se ve que ya no hay mucho que rascar”, y últimamente, el pequeño grupo de paseriformes está cada vez más cercano a la ciudad. – Ahora, en invierno, vuelan juntos, a veces formando grupos con otras pequeñas avecillas de su misma familia… – Otros no tuvieron tanta suerte, y cayeron en las redes, como ya les conté, de la práctica del silvestrismo. – No sé ustedes…, pero a mí, me sigue gustando mucho más, encontrarme de vez en cuando estos pequeños pajarillos, que tener uno toda la vida encarcelado en una diminuta jaula…
sábado, 9 de enero de 2010
El milagro de San Antonio, o algo así....
Según cuenta una vieja coplilla, propia de la tradición religiosa y del folclore de estas tierras: San Antonio de Padua, siendo todavía un niño ordenó que las aves que se alimentaban en su huerto, se introdujeran dentro de un cuarto y así cumplir con lo que su padre le había mandado: Cuidar que los pájaros no acabaran con las cosechas que serían a la postre, el alimento de su familia para todo el año.
Al llegar su señor padre a casa, de pasar el cartón del paro y tomar un chato de vino blanco de Valdepeñas en el bar del pueblo, encontró que el pequeño Antoñito no se hallaba en el huerto, cumpliendo con sus requerimientos, por lo que riñó de inmediato al niño por desobediente y desatento.
Enfadado como estaba su señor padre y muy decidido, esta vez sí castigaría a su hijo de manera inflexible, dejándolo sin gameboy, ni móvil, ni ordenador, ni videojuegos. Llamó al niño Antoñito y le pidió explicaciones, antes de tomar medidas tan severas y a todas luces injustas...
El pequeño Antonio, que había aprobado todo, hasta francés (con lo difícil que es). Contó con pelos y señales lo que había hecho: Que decidió ordenar a todas las aves del huerto que se introdujeran en un cuarto. Y así, estar completamente seguro de cumplir con su tarea. Ningún pajarillo, comería pues, ni una sola de las frutas, ni uno solo de los cereales transgénicos, que con tanto trabajo habían plantado y que ahora, por cierto, regaban por goteo, con agua procedente de un pozo ilegal.
El Padre llamó de inmediato a TVE1 para poder salir en el programa de la tarde: “España Directo”. Pero quedó completamente desilusionado, dado que para ese día no quedaba ni un solo hueco y además retransmitían por cuarta vez, el programa navideño de José Mota...
Allí seguían todos los pájaros, dentro de aquella habitación. Entonces, el niño dijo a su padre: “¡Jooo paaa tengo que soltar a todos estos plumíferos, que tengo partido a las ocho y luego he quedao con el Jonathan y el Borja p´hacer unos graffitis en las paredes del instiii!”. El niño se puso en la puerta y cientos de aves, grandes y pequeñas salieron de la habitación y no volvieron nunca más a comer nada de aquel huerto. Que hoy, por cierto, es una urbanización muy mona, con campo de golf y de tenis.
El niño Antoñito, muy satisfecho por haber cumplido con su tarea, se piró con los amigos. El señor padre quedó contento, pues su cosecha, aunque luego se la pagarían por debajo de los gastos de producción, seguía intacta. Pero, como en todas las historias, siempre hay alguien que lo pasa mal: La mamá del niño santo estaba que se subía por las paredes, pues los pájaros habían dejado el cuarto lleno de cacas, plumas y un huevo…
Y colorín colorado este cuento (o milagro, o lo que sea) se ha acabado. Pido disculpas si alguien se siente molesto porque la vieja leyenda del milagro de San Antonio de Padua ha llegado hasta este blog “un tanto adulterada”. ¡Yo no tengo la culpa! A mí me la contaron así…
Aquí están algunas de las aves del milagro de San Antonio, que estos días van de un lado a otro huyendo de los temporales de nieve y frío. Pobres...
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