Dada la abundancia de conejos en el Campo de Montiel, es normal que
proliferen también los depredadores. Este es el caso del búho real, que además ejerce de superdepredador, cazando a su vez otras especies, que se alimentan también
de conejos y perdices.
Durante los meses de invierno, cuando el búho real está en celo, he encontrado varios ejemplares atropellados
al borde de las carreteras secundarias de esta zona. En ocasiones, he visto
algún individuo volando silencioso desde algún risco, hasta desaparecer, como
si nada hubiera pasado. Ese parecía que iba a ser el caso de hoy, cuando un
adulto ha salido súbitamente de mi lado. Cuando he mirado el suelo, he visto
este precioso pollo a mis pies, y al lado, una pequeña oquedad donde se hacinaban
algunos pollos más. La verdad es que no he querido molestar, y he salido lo más
rápidamente posible del lugar, sin tomar siquiera una sola foto del nido, como
creo que hay que hacer.
Lo curioso, es que esta especie de agujero, que
hace las veces de nido, está casi a ras de suelo, al lado de una carretera, de los habituales molinos eólicos de la zona y de varios caminos rurales. Espero
que tengan suerte y salgan todos adelante. Ya saben que las rapaces, tanto
diurnas, como nocturnas, sufren el acoso del mercado ilegal de aves y del ancestral odio de los cazadores, pese a que
muchos digan lo contrario.
En unas pocas semanas, los pollos abandonarán el
nido, pese a no poder volar, y permanecerán por las cercanías siendo aún alimentados
por los padres. Es entonces, cuando gentes desconocedoras de este fenómeno los
llevan a casa, creyendo erróneamente que han sido abandonados por sus
progenitores. Ya saben, si se encuentran algún pollo de rapaz nocturna,
aparentemente abandonado, déjenlo tal y como está, que los padres no andan
demasiado lejos.