En la Ciudad Prohibida de Pekín, el pasado parece cobrar vida entre patios, pabellones y antiguos palacios. Muchos visitantes se visten con elaborados trajes inspirados en las distintas dinastías chinas y posan ante la cámara con una cuidada puesta en escena. Puede ser una manera de acercarse a la propia historia, de expresar orgullo por una tradición cultural milenaria o, sencillamente, una nueva forma de moda y de compartir experiencias en las redes sociales. Probablemente haya un poco de todo ello.
Lo cierto es que difícilmente podrían haber
encontrado un escenario mejor para estas sesiones fotográficas. Los colores,
la arquitectura, los tejados ornamentados y la solemnidad de los espacios
imperiales convierten cada rincón en un decorado extraordinario. Vestidos con
sus trajes de época, los visitantes parecen por un instante trasladarse a otro
tiempo, mientras las cámaras de los teléfonos capturan una versión
cuidadosamente construida de ese encuentro entre el presente y la memoria de la
China imperial.
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