Llegado septiembre 2026, el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real) presenta un aspecto excepcional. A pesar de las elevadas temperaturas y de los récords de calor registrados durante este verano, la lámina de agua se mantiene y permite conservar buena parte de los ambientes acuáticos que caracterizan este singular humedal manchego. Las Tablas ofrecen estos días un paisaje de gran riqueza, con zonas encharcadas, carrizales y masegares que mantienen la esencia de este espacio protegido.
Con el final del verano comienza además un periodo especialmente interesante para la observación de aves. Miles de ejemplares, tanto residentes como migratorios, encuentran en el Parque Nacional refugio, alimento y un lugar de descanso en su viaje. Garzas, anátidas, cormoranes, fochas, limícolas y otras especies aprovechan la disponibilidad de agua y los recursos del humedal, mientras el paso de las aves migratorias anuncia ya el cambio de estación. Las Tablas vuelven así a demostrar su importancia como refugio para la avifauna y como uno de los humedales más emblemáticos de España.
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