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martes, 4 de agosto de 2026

Pardillo piquigualdo (Linaria flavirostris).

El pardillo piquigualdo (Linaria flavirostris) fue un visitante habitual del asentamiento de yurtas de Tash Rabat en Kirguistán, donde pequeños grupos revoloteaban continuamente por los alrededores. A menudo compartían el espacio con otras especies propias de estos ambientes de montaña, como pardillos comunes, gorriones alpinos, colirrojos y alondras cornudas, formando animadas bandadas que recorrían el campamento y sus inmediaciones en busca de alimento. Su discreto plumaje contrastaba con el llamativo tono amarillento del pico, un rasgo característico que facilita su identificación y que da nombre a esta interesante especie de la estepa de Asia Central.

domingo, 2 de agosto de 2026

Colirrojo tizón oriental (Phoenicurus ochruros).

En las montañas de Tah Rabat (Kirguistán), durante las primeras horas de la mañana, era habitual localizar al colirrojo de Güldenstädt y al colirrojo de Eversmann. Tampoco faltaban los juveniles de colirrojo tizón oriental (Phoenicurus ochruros), que recorrían incansablemente los alrededores de los establos del campo de yurtas en busca de pequeños insectos y otros invertebrados. Esta especie, ampliamente distribuida por Eurasia, se adapta con facilidad a ambientes abiertos y humanizados, donde aprovecha construcciones y muros como posaderos desde los que vigila el suelo antes de lanzarse sobre sus presas. La presencia de numerosos jóvenes indicaba que la reproducción había sido exitosa en la zona y aportaba una animada actividad a los alrededores del campamento.

miércoles, 29 de julio de 2026

Tash Rabat (Kirguistán); La antigua Ruta de la Seda.

Tash Rabat es uno de esos lugares que parecen detenidos en el tiempo. La semana pasada, aunque parece que ya han pasado tres meses, recorrimos este remoto valle de la antigua Ruta de la Seda, a pocos kilómetros de la frontera con China. A más de 3.500 metros de altitud, el aire escasea por momentos, pero el esfuerzo queda ampliamente recompensado por un paisaje sobrecogedor: un inmenso prado verde, completamente desprovisto de árboles, rodeado de montañas majestuosas donde la nieve aún resiste en los neveros. En este escenario se alza el histórico caravasar de Tash Rabat, refugio de mercaderes y caravanas que cruzaban estas montañas soportando el frío y las duras condiciones de uno de los pasos más emblemáticos de la Ruta de la Seda.

Para los amantes de las aves, Tash Rabat es también un pequeño paraíso de alta montaña. El valle rebosa vida, con especies tan atractivas como la lavandera cetrina, el espectacular treparriscos, el siempre inquieto mirlo acuático o el llamativo ruiseñor pechinegro del Himalaya, entre muchas otras. Pajarear en un lugar cargado de historia, mientras el silencio de las montañas solo se rompe por el canto de las aves y el rumor de los arroyos, convierte la experiencia en algo difícil de olvidar. Sin lugar a dudas, Tash Rabat fue uno de los rincones más especiales y memorables de nuestro viaje ornitológico por Kirguistán.

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****