En los pequeños arroyos de Zhanjiajie, entre rocas húmedas y aguas cristalinas, me esperaba un encuentro que no tenía previsto. Después de haber observado varias especies de colirrojo durante mi reciente viaje por Kirguistán, no imaginaba que en China iba a descubrir uno nuevo para mi cuaderno de campo: el colirrojo fuliginoso (Phoenicurus fuliginosus). Su plumaje, dominado por delicados tonos grises y azulados, le confiere un aspecto sobrio y elegante, muy diferente al de otros colirrojos que había observado hasta entonces.
Pero fue sobre todo su comportamiento el que llamó
mi atención. Más que a un colirrojo, su manera de moverse me recordó a la de
una lavandera cascadeña, avanzando con agilidad por el cauce y saltando de una
roca a otra mientras inspeccionaba incansablemente el entorno. En este
escenario de pequeños rápidos, piedras cubiertas de humedad y densa vegetación,
el colirrojo fuliginoso parecía completamente integrado en el paisaje,
ofreciendo una bonita oportunidad para fotografiar a esta especie tan ligada a
los cursos de agua de montaña.