En China
amanece bastante pronto, y el margen que dejaban las actividades programadas
durante mi viaje me permitió aprovechar las primeras horas del día para
pajarear. La cercanía de Xujiahui Park, un pequeño parque urbano en
plena Shanghái, resultó una oportunidad perfecta para descubrir algunas
de las aves que se desenvuelven en estos espacios verdes. Entre ellas encontré
al capuchino culiblanco (Lonchura striata), una pequeña especie
de aspecto discreto pero muy activa, que se dejaba observar con relativa
facilidad
Una docena de ejemplares se desplazaba
continuamente de un lado a otro, moviéndose entre la vegetación y las zonas
abiertas sin mostrar demasiada preocupación por la presencia humana. Mucho más
inquietante parecía ser la presencia de los innumerables gatos que campaban por
el parque y que no dejaban de acosar a las aves. La escena reflejaba una de las
peculiaridades de estos pequeños refugios urbanos: lugares aparentemente
tranquilos donde, bajo la actividad cotidiana de una gran ciudad como Shanghái,
se desarrolla una constante lucha por la supervivencia.