Al recorrer los pastizales alpinos que bordean el
imponente lago Issyk-Kul, resulta imposible no fijarse en las singulares
ovejas autóctonas de Kirguistán. Estos robustos animales poseen un
llamativo abultamiento en la rabadilla llamado kurdyuk, un
prodigio de la evolución que funciona exactamente igual que la joroba de un
camello. En este generoso depósito, las ovejas almacenan densas reservas de
grasa durante el verano, lo que les permite sobrevivir a los inviernos más
implacables y gélidos de Asia Central. Verlas pastar en libertad con el telón
de fondo de las montañas de Tian Shan es contemplar la perfecta adaptación de
la vida nómada a la altitud.
jueves, 10 de septiembre de 2026
Ovejas de cola gorda en Kirguistán.
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