Desde primera hora, una fina lluvia nos acompañó
durante nuestra ruta de pajareo por las impresionantes montañas de Tash
Rabat, en Kirguistán. Entre la humedad y los paisajes de altura, los
Bisbitas alpinos (Anthus spinoletta) no tardaron en llamar mi
atención. Es una especie que suelo encontrar en invierno en las lagunas de La
Mancha, pero observarlos ahora, en plena época de cría y luciendo el
plumaje nupcial, me permitió descubrirlos con un aspecto bastante diferente:
tonos más claros, delicados matices y esos sutiles toques canela que realzan su
librea. Sin embargo, los bisbitas se mostraban especialmente inquietos ante mi
presencia. Algunos incluso llevaban insectos en el pico, una señal inequívoca
de que estaban ocupados alimentando a sus pollos y de que, sin pretenderlo, mi
presencia estaba interfiriendo en sus labores de cría. Una vez más, la
observación de aves me recordó que disfrutar de ellas también implica saber
cuándo mantener la distancia y dejar que continúen con lo verdaderamente
importante.
martes, 8 de septiembre de 2026
Bisbita alpino (Anthus spinoletta) en las montañas de Tash Rabat (Kirguistán).
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