La alondra cornuda (Eremophila alpestris albigula) fue una de las aves que pude observar y fotografiar durante el pasado mes de julio en las montañas de Tian Shan, en Kirguistán. En pleno verano, los extensos pastizales de montaña estaban llenos de vida y era relativamente habitual encontrar a estas alondras acompañadas de sus pollos, que seguían atentamente los movimientos de sus progenitores.
La abundancia de saltamontes convertía aquellos
prados en un auténtico supermercado para las familias de alondras. Los adultos
iban y venían incansablemente, capturando uno tras otro para alimentar a unos
pollos que parecían no tener nunca suficiente. Observar de cerca esta escena,
en un paisaje tan espectacular como el de Tian Shan, fue sin duda uno de
los momentos más interesantes de aquellas jornadas de fotografía.
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