lunes, 27 de julio de 2026

Libélula de cuatro puntos (Libellula quadrimaculata).

En un viaje ornitológico siempre hay momentos para levantar la vista del telescopio y descubrir que la naturaleza ofrece mucho más que aves. Las orquídeas silvestres, los lepidópteros, los odonatos, los reptiles o los anfibios terminan reclamando también su espacio ante la cámara; en definitiva, todo aquello que se cruza en el camino merece una mirada. Así ocurrió en la desembocadura del río Barskoon, en el lago Issyk-Kul (Kirguistán), donde a finales de julio un macho de Libellula quadrimaculata, la libélula de cuatro manchas, permanecía posado sobre un tallo seco vigilando su pequeño territorio. Esta especie, de amplia distribución eurosiberiana, encuentra en los humedales y orillas lacustres de Asia Central un hábitat idóneo durante el verano, cuando los adultos patrullan incansablemente las aguas en plena actividad reproductora. Fue uno de esos encuentros inesperados que recuerdan que, en cualquier salida de campo, la biodiversidad siempre ofrece oportunidades más allá del objetivo principal del viaje.

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