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domingo, 8 de abril de 2012

Zoológico de Barcelona; Libera a Susi.


Aprovechando unos días de descanso en Barcelona, y tras un largo paseo por esta preciosa ciudad, llegamos nuevamente hasta el zoológico. – En la puerta de acceso varias personas promueven la campaña “Libera a Susi”, la elefanta que desde hace años malvive como una autómata dentro de estas instalaciones… - Como ya comentamos en otra de nuestras anteriores entradas, esta campaña, como otras tantas, recoge un nuevo sentir popular, cada vez más extendido que reclama que los animales también tienen ciertos derechos... – Al menos el de no ser considerados como objetos inertes… - Esperemos que Susi pueda vivir sus últimos años en un espacio abierto lejos de esos pocos metros cuadrados de cemento y tierra dura.

domingo, 27 de febrero de 2011

Zoológico de Barcelona.

Visité el Zoológico de Barcelona este pasado verano del 2010. Está situado en el centro mismo de la ciudad, dentro del Parque de la Ciudadela. Recuerdo que eran muchas las expectativas que tenía de este lugar. Esperaba un parque modélico donde los espacios necesarios de las distintas especies fuesen respetados y se hubiera encontrado un justo equilibrio entre investigación, conservación, educación y exhibición. Pues nada de nada. El lugar es más triste aún que cualquiera de los otros zoológicos que he visitado. Nada acorde con el espíritu de una ciudad como Barcelona, que hace gala de modernidad, sensibilidad y tolerancia.



El principal problema es sin duda la falta de espacio. Los animales están totalmente hacinados, demasiadas jaulas, alambradas y barrotes que dan un aspecto anacrónico y que conjugan mucho más con el ideario de los zoológicos de finales del XIX que con la sensibilidad y conciencia ecológica de nuestro tiempo.





Una pasarela de cemento y hormigón recorre el zoológico, lo que permite una visión bastante completa del lugar. Los grandes animales; como rinocerontes, jirafas, hipopótamos o elefantes se encuentran bajo o próximos a esta estructura. Ninguna de estas especies tiene el espacio mínimo requerido, sin lugar a dudas, toda esta parte central recuerda mucho más a una granja de vacas estabuladas que a las praderas abiertas de la sabana africana.


Entre todos estos grandes animales a los que hacíamos mención, la elefanta Susi representa y levanta, más que ningún otro, el sentir y las críticas de no pocos ciudadanos que visitan estas instalaciones. En el tiempo que allí estuve permaneció inmóvil, repitiendo movimientos mecánicos como la autómata que se ha convertido tras los largos años que allí permanece recluida. Susi ha sido objeto de distintas campañas que pretendían su liberación o el traslado a condiciones más favorables, y que finalmente, tuvieron el efecto contrario; pues en lugar de sacarla de este lugar tan triste y ruin, se hizo traer una nueva compañera. El resultado final es que en lugar de solucionar el problema se multiplicó por dos.
Susi quizá es la abanderada del resto de especies que allí se encuentran, pero no es el único caso que levanta tristeza en lugar de la ilusión que cabría esperar. Una loba vieja y solitaria recorre las mismas instalaciones desde hace años. Los pingüinos ocupan un lugar minúsculo y abrasado por el sol del Mediterráneo. Los lémures aún permanecen encerrados en pequeñas jaulas, cuando en la mayoría de los zoológicos modernos están sueltos. El lugar donde se encuentran el mayor número de réptiles, es un gran pasillo con cristaleras a los lados, allí el griterío es ensordecedor, vi incluso, como algunos visitantes golpeaban las vitrinas y que con frecuencia se utilizaba flash. Y por último, el espacio dedicado a las aves autóctonas (espátulas, cigüeñas negras o moritos) es como un corral de gallinas, que acuden cuando se las llama al grito de: “pitas, pitas…”



Aunque lo intento, sigo sin encontrar motivos, ni razones, para la existencia en estos términos de los zoológicos actuales. Finalmente, por ser justos con este establecimiento, hubo algunos aspectos que me parecieron positivos: Los carteles informativos, como los dedicados al gorila blanco, ya muerto, Copito de Nieve, también la posibilidad de ver en directo como los cuidadores preparaban la comida de algunos de los animales, y sobre todo el proyecto dedicado a la recuperación del Alcaudón chico.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El Alcaudón Chico.

Tengo que reconocer que no todas las actividades y proyectos que se encuentran en los zoológicos de nuestras ciudades merecen mi rechazo, más que nada, por encontrarlos como cárceles de animales y aves, y no como lugares de investigación, protección o sensibilización que es lo que debieran ser.

En el Zoo de Barcelona, al menos hay un proyecto que bien merece mi reconocimiento y respeto, es el relacionado con el Alcaudón Chico (Lanius minor). Este programa intenta sacar adelante esta especie de la que sólo quedan en nuestro país no más de diez ejemplares.

Un poco triste, otro animal cautivo, pero “supongo” que esta vez tiene algo de sentido…

jueves, 7 de octubre de 2010

El Mono Aburrido.

Me gustaría contarles que estas fotografías pertenecen a un viaje que había realizado hacía tiempo, y que atrapado por una fuerte tormenta en lo más profundo de la selva africana, había asistido, como invitado de piedra, a cómo un numerosísimo grupo de chimpancés saltaban y gritaban al ritmo de la lluvia. Pero como ya habrán adivinado, estas instantáneas corresponden y reflejan una escena, por desgracia demasiado cotidiana, de un zoológico cualquiera.
Grandes carteles, informan a los visitantes de lo peligroso que puede resultar para los animales, arrojarles alimentos inadecuados, pues son nocivos para la salud de las distintas especies que allí se encuentran. Las gentes venidas de cualquier parte del mundo, haciendo caso omiso a las advertencias, quieren ver al mono haciendo no sólo el mono, sino también el payaso, el mendigo o el tonto, y les lanzan constantemente chuches, patatas fritas o cigarrillos. Sólo son monos, ¿Para qué vale un mono? - Deben pensar...Allí estaba él, un mono viejo y aburrido de soportar durante largos años a las gentes y sus gritos, hastiado de la diminuta isla de hormigón donde demasiados de los suyos se hacinaban sin condiciones y sin razones. Cruzó los brazos y me miró fijamente, largo rato, sin mover un músculo, ajeno como estaba a todo lo que se movía alrededor…

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****