jueves, 27 de agosto de 2026

mosquitero del Pamir (Phylloscopus griseolus).

Amaneció frío y lluvioso en pleno mes de julio en las montañas de Tash Rabat (Kirguistán), pero aun así emprendí en solitario el ascenso por un valle cercano al campamento de yurtas donde habíamos pasado la noche. Los bisbitas alpinos se mostraban especialmente nerviosos ante mi presencia y, entre los movimientos fugaces de las aves que iba descubriendo, uno llamó especialmente mi atención: un mosquitero del Pamir (Phylloscopus griseolus), de tonos ceniza y con una marcada ceja amarilla, que saltaba inquieto entre la hierba cargada de rocío. Su aparición, breve y esquiva, añadió un toque especial a aquella fría mañana de montaña, en un paisaje donde cada encuentro con la avifauna parecía tener un carácter casi inesperado.

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