Mientras la mamá Cerceta Pardilla, Marmaronetta angustirostris, esconde como puede a sus nueve patitos en una pequeña charca en las Tablas de Daimiel, un zorro deambula por la zona, el aguilucho lagunero sobrevuela el cañaveral y hasta las garzas reales miran con demasiada atención a los pequeñines…
No sé yo, pero no termino de ver demasiado futuro a estas jóvenes cercetas, espero equivocarme…