Según cuentan, Hitler durante la Segunda Guerra mundial utilizaba la tinta de los Coprinus Comatus, Seta Barbuda, para escribir sus cartas. Los destinatarios debían mirar al microscopio la firma y comprobar que allí estaban presentes las esporas de la Comatus para así dar autenticidad a la firma del dictador. – Los que se atreven a hincarle el diente: comentan que se trata de un bocado excelente, aunque es preciso consumirlas de inmediato.
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domingo, 18 de diciembre de 2011
lunes, 22 de noviembre de 2010
El Champiñón Silvestre.
domingo, 29 de noviembre de 2009
La Macrolepiota Procera. Una gran seta sabor avellana.
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