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Sara se ha hecho de rogar antes de terminar de arribar al mundo donde sus papás la esperaban desde hace algunos días con un cierto desasosiego. Sara aguardó quizá, el tiempo necesario para coincidir con las primeras flores de la Mimosa (
Acacia dealbata). En el momento en que comenzaron a abrirse las miles de florecillas amarillas, como pequeños solecillos anunciadores de las calimas que están por venir, Sara dijo: ¡Ahora sí es el momento!...
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Seguro que sus papás le contarán con frecuencia que en el invierno en que fue a nacer no paró de nevar, helar y llover, y que paradójicamente, en televisión, en los periódicos, en las páginas de internet y puede que en el mundo entero, no se dejaba de hablar de calentamiento climático.

La Mimosa y Sara la mimosa tienen ciertas cosas en común: Fueron a florecer tras un cierto tiempo de “
reflexión”, esperando así, el momento más favorable. Han llegado sin demasiado ruido. Ambas son poseedoras del mismo brillo contagioso que ilumina sin querer a todo aquel que se para un instante a observarlas. Las dos tienen una dulce fragancia de inicio de primavera y a las dos si las acaricias con dulzura responden moviéndose y te ofrecen su mejor sonrisa. Bienvenida seas Sara a este mundo que esperemos te agasaje cada año por tu cumpleaños con las bellas flores de la Mimosa.