Tras acampar en el impresionante altiplano del
lago Song Kol, retomamos la ruta mientras los primeros valles se abrían
ante nosotros. La nieve aún cubría las cumbres, las corrientes de agua
descendían hacia los pastizales y, dispersos por el paisaje, aparecían pequeños
asentamientos de yurtas junto a los rebaños que dan vida a estas montañas. Fue
entonces cuando una familia de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)
comenzó a sobrevolarnos, describiendo amplios círculos sobre nuestras cabezas
antes de desaparecer con la misma facilidad con la que había surgido entre las
montañas. Contemplar a una de las aves más emblemáticas de las grandes
cordilleras en un escenario tan grandioso fue, sin duda, la mejor despedida
posible de este rincón tan especial de Kirguistán.
martes, 4 de agosto de 2026
Quebrantahuesos en altiplano del lago Son Kul (Kirguistán).
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