Este
pequeño paseriforme, habitual en ambientes abiertos y secos de Europa, el norte
de África y gran parte de Asia, encuentra refugio tanto en afloramientos
rocosos como en construcciones humanas. En Bokonbayevo, las grietas y
huecos de los antiguos monumentos funerarios ofrecen posaderos y lugares de
nidificación ideales. El contraste entre el bullicio de estas aves y la quietud
del viejo cementerio resume a la perfección cómo la naturaleza termina por
reclamar incluso los lugares que el ser humano ha dejado atrás.
lunes, 3 de agosto de 2026
Los gorriones chillones del cementerio de Bokonbayevo en Kirguistán.
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