No hay invierno sin colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)
sobre el tejado, porque su presencia discreta y persistente se convierte en un
símbolo silencioso de la estación fría. Mientras el cielo se vuelve gris y el
aire corta la piel, este pequeño pájaro aparece como un latido de vida entre
las tejas, moviendo su cola inquieta y recordándonos que incluso en los meses
más duros la naturaleza sigue respirando. Su silueta solitaria, recortada
contra la luz pálida del invierno, evoca resistencia, continuidad y una belleza
sencilla que pasa desapercibida, pero que da sentido al paisaje invernal.
sábado, 13 de diciembre de 2025
Un colorrijo tizón sobre el tejado.
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