sábado, 13 de diciembre de 2025

Un colorrijo tizón sobre el tejado.

No hay invierno sin colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) sobre el tejado, porque su presencia discreta y persistente se convierte en un símbolo silencioso de la estación fría. Mientras el cielo se vuelve gris y el aire corta la piel, este pequeño pájaro aparece como un latido de vida entre las tejas, moviendo su cola inquieta y recordándonos que incluso en los meses más duros la naturaleza sigue respirando. Su silueta solitaria, recortada contra la luz pálida del invierno, evoca resistencia, continuidad y una belleza sencilla que pasa desapercibida, pero que da sentido al paisaje invernal.

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**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****