El monasterio de Agapia, situado en el norte de Rumanía, es uno de los centros monásticos más importantes y vivos del país. Fundado en el siglo XVII y rodeado de colinas boscosas, destaca por su ambiente tranquilo y por la presencia de una numerosa comunidad de monjas ortodoxas. Muchas de ellas se dedican al tejido y a la confección artesanal de alfombras, tapices y prendas tradicionales, trabajos que se venden a los visitantes y que contribuyen al mantenimiento del monasterio y de la propia comunidad.
Aunque desde el punto de vista artístico no
resulta tan sorprendente como el famoso monasterio de Voroneț,
conocido por sus espectaculares frescos exteriores, Agapia posee un
encanto propio que bien merece una visita. Sus edificios armoniosos, la iglesia
con pinturas interiores de Nicolae Grigorescu y la vida cotidiana de las monjas
crean una atmósfera auténtica y serena, que permite al viajero acercarse a la
espiritualidad y a las tradiciones vivas de la región de Moldavia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario