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sábado, 9 de mayo de 2015

El secreto de la zorra.


Desde hace años vengo viendo en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, zorros que parecen haber perdido todo temor hacia los hombres. Hoy, al atardecer, indiferente entre los turistas he visto esta zorra andar de un lado a otro, incansable. La he seguido, y he visto como escarbaba recuperando una focha muerta oculta entre uno de los viejos tarayes de la Isla del Pan. 


Inmediatamente, cargada como iba, se ha puesto a correr con velocidad haciendo que algunos visitantes se apartaran asustados de la pobre zorra, que no quería otra cosa que alimentar a sus cachorros, su gran secreto, ahora descubierto. Los afortunados turistas se han quedado encantados del espectáculo vivido. Algunos de ellos ni eran capaces de identificar el extraño y sucio perrito, según decían…


Al pasar por mi lado, he comprobado la cantidad de garrapatas, bien gordas, que tenía agarradas la pobre zorra. No quiero pensar el verano que le espera con tanto parásito, los cachorros y el calor insoportable de la zona… - Esperemos que tengan suerte…

jueves, 29 de mayo de 2014

El zorro manso.

 
Últimamente resulta cada  vez más frecuente toparse con zorros acostumbrados a la presencia del hombre. Los he encontrado en los campings de la Sierra de Cazorla y son también habituales en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Buscan la comida fácil que van dejando los visitantes. Esperan la caída de la tarde para hacer acto de presencia, pero algunos, han perdido el miedo y se acercan sin ningún tipo de recelo a los turistas a plena luz del día.


Como se recomienda una y otra vez en los centros de visitantes, no es nada aconsejable dar de comer a los animales salvajes, pues de alguna forma, sobre todo en el caso de los zorros, es condenarlos al sacrificio por el miedo a que tarde o temprano terminen mordiendo a alguien.

sábado, 7 de enero de 2012

¡El Zorro!


Cada vez, que de entre el alto cañaveral que circunda la charca, surge el taimado Zorro, se disparan todas las alarmas, y se pone en marcha un estudiadísimo protocolo de defensa. – Primero son las pollas de agua y las fochas, las que salen espantadas, huyendo en todas direcciones. - Luego, el vuelo acompasado de los limícolas, volando en círculo y terminando justo, al otro lado de la charca. – Las avefrías disparan sus alarmas, también los bisbitas. Y por último, los azulones, son los encargados de acompañar hasta la siguiente charca al raposo. – En cuando el cánido arriba a la siguiente laguna, el proceso vuelve a empezar de nuevo, y así sucesivamente, de charca en charca...


Si no fuera por las presas que el zorro roba al lagunero y las uvas no recogidas de los plantíos cercanos, no sé yo que sería de él…

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****