
En estos días hemos vuelto a levantarnos con la noticia de la detención de una importante red dedicada al expolio de nidos de rapaces llamada
operación Horus. Como podemos leer en el enlace, es una banda extendida por varias provincias e incluso ha habido varios detenidos aquí en
Ciudad Real. Según la información aparecida en prensa, al final todo esto sólo quedará en una sanción económica. Y es que los delitos medioambientales, con frecuencia, quedan en nada o casi nada, como consecuencia de la falta de sensibilidad y de conciencia de la que aún adolece nuestra sociedad en relación a estos temas. Prueba de ello, es que algunos de los detenidos son reincidentes en este tipo de delitos.

Con el nombramiento de la cetrería como patrimonio inmaterial de la humanidad, un nuevo mercado se ha abierto y nuevos aficionados surgen cada día. Existe un circuito legal de aves que resulta claramente insuficiente dada la fuerte demanda. Y como en toda actividad humana, también encontramos atajos y mercados paralelos donde se mueven huevos y polluelos de dudoso origen con mucho dinero de por medio. Sólo tenemos que comprobar que entre los inculpados en este nuevo caso, encontramos funcionarios y personal relacionado con el programa “
Alzando el Vuelo” que pretende la protección y la defensa del
Águila Imperial en España.

Hace ya algunos meses hablamos de
la cetrería aquí, y entonces mucha gente estuvo a favor y otros muchos estuvieron en contra de este tema. Lo cierto es que yo, personalmente, prefiero deleitarme cuando, como en estas fotografías donde se puede apreciar a un
Busardo Ratonero sobre la
Raña de Cabañeros, las aves aparecen sin previo aviso en alguno de mis paseos y no sobre el brazo de un cetrero.