Aprovechando esta misma tarde, la pequeña tregua que
dieron las esperadas tormentas, agarré el coche y me puse a hacer kilómetros a la
búsqueda de nuevos lugares por tierras albaceteñas. En la abandonada aldea de Moharras, antigua pedanía de Villarrobledo por la que atraviesa uno
de los recorridos de la malograda ruta
de Don Quijote, me ha sorprendido encontrar entre los antiguos caserones en
ruina, un pequeño gazapo dando saltos con los estertores propios de la muerte.
En un principio, he pensado que habría sido
capturado por algún depredador y que su presunto cazador no andaría lejos del
lugar. Pero lo cierto, es que el conejo en cuestión no presentaba ninguna herida
u otro indicio que me llevara a esta suposición. Buscando en internet, he visto
que la EHV (RHDV en inglés) o enfermedad hemorrágica vírica del conejo está haciendo estragos en
según qué zonas de nuestro país, y que esta podría ser la razón de esta extraña
muerte. Aunque tampoco podría asegurarlo, el animal tampoco presentaba rastros de sangre en el hocico, aunque desconozco si esto es concluyente o no.
En la actualidad, el conejo de campo o de monte, como
he dejado constancia en varias ocasiones en este blog, es una verdadera plaga
en amplias zonas de Castilla la Mancha, debido sobre todo a su interés cinegético.
Pero también es cierto que el conejo es la presa habitual de muchas de nuestras
especies más amenazadas. Por lo que de confirmarse esta dañina enfermedad, el
conejo de monte y todo lo que rodea este pequeño mamífero, se vería seriamente
perjudicado, dado que la EHV produce
una altísima mortandad.