La oropéndola india (Oriolus kundoo) volvió a poner a prueba mi paciencia. Si el año pasado, en Gambia, fui incapaz de fotografiar a la oropéndola africana, este año, en Kirguistán, solo he conseguido una imagen testimonial de su pariente asiática. Es un ave mucho más fácil de escuchar que de observar: su melodioso canto delata su presencia, pero suele permanecer oculta entre las copas de los árboles, moviéndose con discreción entre las ramas más altas. Cuando por fin se deja ver, suele ser apenas unos segundos, lo justo para confirmar que estaba allí antes de volver a desaparecer entre el follaje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario