sábado, 28 de marzo de 2009

Un pueblo abandonado "El Horcajo"; Hoy finca de la Garganta.

El Horcajo, enclavado en medio de un paraje natural sumamente valioso por su diversidad ecológica, a caballo entre las provincias de Ciudad Real y Córdoba, llegó a tener 7.000 habitantes, con juzgado, plaza de toros y hasta estación de tren. Pero hoy no viven más que una decena de personas.La historia de El Horcajo sería una más de la España rural castigada por la emigración masiva, si no fuera por dos hechos coincidentes que hacen vivir a sus últimos pobladores historias a caballo entre este final de siglo y la España feudal del XVI.
Uno de ellos es puramente coyuntural. El trazado de la línea de alta velocidad fue a pasar junto a esta aldea en su camino hacia Andalucía, lo que terminó por rematar la decadencia que el abandono de la actividad minera trajo.

Las expropiaciones, túneles, explosiones y cemento utilizado en las obras angostaron aún más a El Horcajo, al que sólo se llega por pistas de tierra. En sólo unos años perdieron la plaza de toros, el campo de fútbol, la piscina y hasta la fuente de la que siempre bebieron.Hoy, las cuatro casas y la decena vecinos conviven con el temblor y ruido que el paso de los convoyes del AVE producen a las y cuarto de cada hora del día. Para ellos ya es una referencia horaria y marca sus vidas. Pero por el contrario, ningún pasajero del tren conoce esa otra historia que remite al feudalismo.«Este es un típico caso de corrupción, salpicada por trato feudal para con las víctimas». Quien así habla es Theo Oberhuber, un ecologista de la directiva de la Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental (CODA), organización que desde hace cinco años ha tomado la defensa de estas gentes como algo prioritario sobre el otro problema ambiental que allí existe.El casco urbano de El Horcajo se encuentra situado en medio de una de las mayores fincas de nuestro país, de unas 14.500 hectáreas, propiedad de la empresa Villamagna, de la que el principal accionista es el Duque de Baviera.
La finca, llamada La Garganta, fue adquirida a Riotinto al cesar su actividad minera, y hoy está destinada a fines cinegéticos.Según la CODA, el objetivo de conseguir altísimas densidades de especies cinegéticas lleva a los responsables de la finca a la eliminación de especies depredadoras con métodos ilegales, el cierre de caminos públicos y el intento de expulsar de sus casas a los habitantes de El Horcajo, es lo que «demuestra más claramente el intento por parte de la sociedad Villamagna de gestionar la finca como si de un señorío feudal se tratase».La acusaciones de CODA se quedan cortas para lo que los propios vecinos denuncian. «Aquí no ha llegado la democracia», dice Juan García, uno de los pocos vecinos de El Horcajo, que subsiste gracias a unas pocas ovejas y una pequeña pensión. «Me han hecho la vida imposible. Me han denunciado por mil motivos. Hasta han intentado que los lobos acaben con mi rebaño. Pero no me voy a dejar. Aquí seguiré hasta el final, porque aquí es donde nací».«Nos quieren echar. Les molestamos porque no quieren testigos de sus atropellos.
La Guardia Civil, los ayuntamientos de la zona y todos los gobernantes están aliados con los dueños de la finca», dice Eulalio Romero, vecino de El Horcajo los fines de semana y las vacaciones. Todavía trabaja fuera del pueblo, pero aquí piensa venir una vez que se jubile. Lo hará con su esposa, Manuela Castro, también nacida en El Horcajo.Indefensión. Los vecinos se quejan de la indefensión que sienten. Incluso aseguran que no hay un solo abogado en Ciudad Real que les quiera llevar sus temas. Y para uno que encontraron en Madrid, terminó mal la gestión. «Si nosotros le pagamos un millón, Villamagna le ofrece diez y deja el caso al revés de como lo empezó», dicen.Las presiones para que se vayan vienen de lejos y de muy diversas maneras. Cuando Peñarroya vendió la finca a Riotinto, una de las primeras cosas que hicieron fue derribar las casas abandonadas por los mineros.
Todas las calles que recorrían la ladera desaparecieron bajo la acción de la maquinaria pesada de Riotinto. Se salvaron sólo aquellas viviendas que tenían dueño, escrituras y que vivían allí. Más tarde empezó la labor de Villamagna. En su afán por controlar su caza iniciaron los vallados cinegéticos. Mallas dobles de hasta tres metros de altura, más otra enterrada de 40 centímetros rodean todo el perímetro de la finca a los largo de decenas de kilómetros. La finalidad no es otra que impedir el acceso de personas, y a la vez contener a todo bicho viviente. Con las mallas se cerraron caminos.
Los vecinales que sólo servían para ir a la fuente y las carreteras locales, que comunicaban El Horcajo con la provincia de Córdoba y otros lugares. Hasta El Camino Real de la Plata ha quedado cerrado a su paso por la finca La Garganta.«Este es nuestro mayor problema. Esa carretera es de uso público y tenemos problemas para utilizarla. Los guardas armados con rifles de la finca se cruzan y nos impiden el paso, no nos dejan detenernos y a veces la cierran con las cadenas que tienen puestas», afirma Florentino Romero, otro de los nueve vecinos de El Horcajo.
El cierre de una docena de caminos y pistas considerados públicos por lo menos hasta 1979 es uno de los mayores litigios de los vecinos. Especialmente el que les une a la localidad cordobesa de Conquista, el punto donde acuden al médico y el más cercano para las compras. Los incidentes en este tramo de pista, que cruza por mitad de la finca, se han multiplicado durante años dando lugar a muchas denuncias, pero ninguna sentencia.
El último incidente es el protagonizado por el profesor de Geología de la facultad de Ciencias de la Universidad de Córdoba, José Manuel Recio, que en compañía de siete alumnos vio frustrada su excursión didáctica por la guardería de la finca el pasado mes de mayo. El guarda mayor de la finca, llamado José María, les impidió utilizar la carretera cuando se disponían a ver unos cortes geológicos de aquellas sierras.Un testigo de aquel incidente es Francisco Buenestado, ecologista de CODA, que mantiene desde hace años un estrecho cerco a los desmanes ecologistas que se suceden dentro de La Garganta. «Para empezar hay que decir que el vallado de toda la finca es ilegal. Incumple la normativa existente y ha sido denunciado, aunque sin éxito. Pero además, los 14 guardas de la finca se dedican a matar a todos los depredadores que existen, para evitar que se coman la caza».Hay constancia, según un informe de CODA, de la captura y muerte de linces, jinetas, lobos, buitres negros y águilas imperiales y reales.
En las diversas inspecciones realizadas se han encontrado diversas trampas para capturar alimañas vivas o muertas, al igual que huevos envenenados, de los que existen decenas de ellos, aunque el uso de veneno no se ha producido en los últimos siete años.La finca La Garganta es uno de esos pocos reductos que quedan en nuestro país de altísimos valores medioambientales. Gran parte de las especies que están en extinción, encuentran en aquellas sierras cobijo. La población de ungulados para la caza es enorme, tanto, que en algunos momentos son un problema por su alta densidad y la presión a la que someten la flora.En cuanto a las virtudes vegetales, La Garganta es una clara representación de bosque mediterráneo y bien merecería la pena de figurar entre los espacios protegidos, en opinión de los ecologistas.«El hecho de que la finca esté dedicada a la caza, hace que los administradores estén repoblando con especies autóctonas algunas zonas. Ese es el único aspecto positivo, porque el administrador de la caza, Francisco Landaluci, un terrateniente manchego, es el responsable de todos los males, por su carácter autoritario y prepotente. De él parten todas las órdenes negativas de La Garganta», dice Francisco Buenestado.
Este ecologista piensa que el Duque de Baviera no está informado de lo que ocurre en su finca, porque «es imposible que una persona tan sensible con el medio ambiental esté detrás de tanta injusticia contra la gente y los animales».
Este es el motivo por el que la CODA ha remitido su informe a los grupos ecologistas del estado alemán de Baviera, y también ha remitido una copia al Palacio de la Zarzuela, para que el Rey Juan Carlos también conozca el problema que les afecta.«Tenemos constancia de que el Rey ha venido varias veces a La Garganta. Lo sabemos porque lo cuenta la guardería y porque un par de veces al año se oyen los helicópteros y la vigilancia de la Guardia Civil se hace muy densa. Por eso, creemos que el Rey debe saber las injusticias que se cometen en un lugar que él visita y que seguramente desconoce», afirman en la CODA.
Hasta el momento no ha habido contestación desde La Zarzuela.Pero mientras se producen las respuestas oficiales, los problemas no cesan. En El Horcajo languidece hasta la vida. La iglesia del pueblo se cae de vieja sin que nadie haga nada para evitarlo. El altar, los confesionarios, las paredes y ventanas delatan el abandono de esta aldea, a la que todos dan de lado. Para evitar un deterioro mayor de las imágenes, las han trasladado a la sacristía. Allí se apilan media docena de santos y entre ellos San Juan Bautista, patrono de El Horcajo.
El cementerio es otro de los sitios olvidados. Los nichos se han abierto y a través de sus paredes derruidas es posible ver los esqueletos de sus moradores. «Aquí entran hasta los jabalíes, porque la valla también se ha caído», dice Josefa Fito, otra de las vecinas de El Horcajo.Por no haber, no existe ni un único punto de luz en todo el casco urbano. Y hasta el agua depende de una bomba que la trae de un arroyo visitado por jabalíes y ciervos, con problemas de potabilidad. «Estamos abandonados por nuestro ayuntamiento, y eso que esta pedanía ha proporcionado muchos beneficios en estos últimos años al municipio de Almodóvar del Campo, a quien pertenecemos», se queja el alcalde pedáneo, Antonio García.No sólo las expropiaciones del AVE produjeron beneficios a las arcas municipales. Desde hace tiempo una empresa se lleva las antiguas graveras de las minas para destinarlos a material de carreteras. Y además, en el año 1993 se produjo una extraña permuta de terrenos entre la finca La Garganta y Almodóvar del Campo que produjeron un pequeño saldo positivo. Pero ni una sola peseta llega a El Horcajo, que por perder hasta ha perdido su condición urbana.
El alcalde socialista de Almodóvar del Campo no se explica tampoco esta situación y afirma que están intentado recuperar la condición urbana de El Horcajo. Pero mientras eso no ocurra, allí ningún vecino puede construir, ni reformar a no ser que cuente con los metros cuadrados necesarios para hacerlo en suelo rústico. Y nadie tiene esa cantidad de terreno. Por lo tanto las casas se siguen deteriorando y aquello continúa el declive hacia la ruralización que conviene a los intereses del latifundio vecino.«Estamos seguros que ellos mismos han hecho desaparecer los papeles. Porque si no, no se explica cómo el mismo Ayuntamiento que nos cobra un recibo de contribución urbana, luego dice que esto es rural. Lo han intentado todo para que nos fuéramos, pero no lo haremos», dice uno de los vecinos con firmeza.Cuando ya casi daban todo por perdido en vista de que ningún grupo político les apoyaba, salvo los dos concejales de IU del Ayuntamiento, los ecologistas han levantado su bandera. El pasado 13 de marzo realizaron una marcha por los caminos normalmente cerrados por los guardas de la finca. Y en los últimos meses el tema se ha aireado en los medios de comunicación regionales.(Fuente:http://www.elmundo.es/)

8 comentarios:

Anónimo dijo...

El Valle de Alcudi, sin duda, incentiva la visita de estos pueblos, medio abandonados, pero que de algún modo guardan una reserva natural impresionante por el mismo hecho, si se mantuvieran los 7000 habitantes antes citados, seguro que ese pueblo, y los de los alrededores, como La venta de la Inés, no conservarían ese tesoro.

SDCP

Juan Negro dijo...

Gracias por este post!
La última vez que viaje en AVE me llamó mucho la atención esa zona limitrofe entre Castilla y Andalucía, y particularmente esos pueblos desplazados por el tren de alta velocidad. Y es verdad que casualmente vi caza desde mi sillón. Ya tendrá que haber,ya.
Un saludo

Bustos dijo...

De acuerdo con lo escrito, salvo en lo referente a la propiedad de la finca. Si en su día el propietario fué el Duque de Baviera, actualmente pertenece a uno de los nobles mas adinerados del Reino Unido: el Duque de Westminster. En cuanto a los caminos públicos, vías pecuarias y demás patrimonio público, los que amamos el campo, tenemos la responsabilidad de denunciar todo atropello que se cometa sobre los mismos, hacer toda la presión que podamos para intentar reconquistar lo que es un patrimonio colectivo. Muy interesante el blog. A seguir con él. Un saludo.

Anónimo dijo...

Me llena de tristeza y admiración el pensar en la lucha diaria que deben mantener los amantes de sus tierras, para subsistir en ellas, cuando además la quieren, la respetan y pagan contribuciones que no garantizan unos servicios mínimos.
Espero que encuentren la ayuda y el apoyo que necesitan.

Anónimo dijo...

Hola, soy usuario de todo terreno, voy muy a menudo por esa zona he sufrido el acoso de los guardas en esa zona de la garganta, como por ejemplo cruzar un coche a mi paso e impedirme usar un camino que es vecinal pero que ellos sin argumentos de peso dicen que es particular. Si alguien me facilita datos fiables y contrastables de cuales son los caminos de los que se han apropiado en esa finca prometo dar mucha guerra a estos caciques. Hay mucha gente que como yo esta dispuesta a reclamar caminos para disfrutar de su aficion.

Anónimo dijo...

Conoci esa finca hace unos doce o trece años , entre con un permiso de endesa ha realizar unas reparaciones en la linea de 132 kw q atraviesa la finca, ya en aquella fecha la vigilancia de los guardas era agobiante e insoportable. Al final en todos los casos hay algun alcalde sin escrupulos , un abogado sin compasion , algun registrador o magistrado q practica la caza etc etc . Animo a los habitantes del horcajo vuestra lucha es la lucha de la democracia aunque parecca q en algunos casos vivamos aun en dictadura.

Anónimo dijo...

Y creo que sigue igual según comentarios de conocidos,,,si así es, es una vergüenza

Anónimo dijo...

Hola a todos.
Estuve en el horcajo para el puente de la inmaculada, y me encantó el lugar.
Para mi sorpresa pude comprobar que han cerrado el paso por el puente bajo el pretexto de una licencia de obras.
Mi pregunta es : ¿quién da estas licencias? Y aunque los abogados al final se vendan por un puñado de euros...¿qué pasa con las denuncias interpuestas? Porque si hay 10 habitantes, y los 10 ponen denuncia, de eso al final queda constancia. Espero que el espíritu guerrero de los habitantes del horcajo no decaiga. Tienen todo mi apoyo.

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****


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