Desde 2011 —aquel año que quedó marcado por las
intensas lluvias— no había vuelto a visitar los maares que conforman la Reserva
Natural Navas de Malagón en Ciudad Real. Esta vez, completamente
colmados de agua, ofrecían una estampa poco habitual, casi desbordante de vida
y reflejos. Nada más llegar, el silencio del entorno se rompió con una imagen
imponente: el vuelo bajo de un águila real que nos sobrevolaba, majestuosa,
como si quisiera darnos la bienvenida.
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