lunes, 22 de junio de 2015

Dubrovnik (Croacia).



Siguiendo con el periplo de ciudades y  países visitados en el verano del 2014, hoy retomo uno de los lugares más sorprendentes de mi viaje, la ciudad croata de Dubrovnik, a la que llegamos tras pasar una mañana en  Mostar (Bosnia). 





Una de las cosas que más sorprende al viajero que recorre los países que anteriormente formaban la extinta Yugoslavia, es la curiosa frontera entre Croacia y Bosnia. Se diría que Croacia, de alguna manera, intentara cerrar a toda costa la salida al mar del país musulmán, dejando únicamente una pequeña porción de territorio, donde encontramos la ciudad bosnia de Neum.


Cuando uno cree haber dejado atrás Croacia, el país reaparece con la  conocida como Perla del Adriático, Dubrovnik. Esta ciudad, de algo más de cuarenta mil habitantes, tiene su principal fuente de ingresos en el turismo. Algo que se constata inmediatamente nada más poner el pie en la primera de sus calles teniendo en cuenta las muchedumbres que hay por todas partes.  La antigua Ragusa, durante el conflicto que asoló Yugoslavia, quedó prácticamente derruida, aunque hoy  nadie lo diría a juzgar por el buen aspecto de sus calles, los restaurantes y monumentos. 


Si hay algo que no podemos dejar pasar por alto en nuestra visita a Dubrovnik, es la subida en el teleférico que sale desde el centro de la ciudad y remonta hasta lo alto de la montaña colindante. Desde arriba podremos disfrutar de las vistas, no solo de la ciudad, sino también de las numerosas islas que se pierden en el Mar Adriático.

2 comentarios:

Héctor B. dijo...

Dubrovnik es una ciudad preciosa, sin duda se merece el sobrenombre de "la perla del Adriático". Se nota la influencia veneciana y mediterránea, pero no deja de ser una ciudad abierta al turismo.

Preciosas fotos. Yo no pude coger el teleférico, y por lo que veo me perdí mucho.
Feliz verano.

ANZAGA dijo...

Hola Héctor.

Lo que te puedo decir, es que yo en este viaje iba sin ninguna expectativa y me sorprendió muchísimo. Desde entonces recomiendo este viaje por la antigua Yugoslavia a todo el mundo. Y efectivamente, la subida al teleférico es imprescindible. Desde arriba las vistas son magníficas.

Feliz verano también para ti.

Saludos.

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****


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