miércoles, 20 de mayo de 2015

Casablanca; La Medina de “El Habous” (Marruecos).


La ciudad de Casablanca (Marruecos), es considerada por los propios marroquíes como una ciudad de negocios. Sin embargo, esta gran urbe, también cuenta con numerosos atractivos que bien merecen una reposada visita.


Uno de estos lugares, es la conocida como Medina Nueva, Medina Francesa o simplemente El Habous, construido originariamente para albergar a los pobres de la ciudad, hoy es uno de los lugares más visitados. Su origen se remonta a mediados del siglo pasado, durante el protectorado francés. Precisamente son estos, los que intentan, a su modo, construir una medina, digamos distinta. Las callejuelas son retorcidas de manera intencionada, aunque a mi juicio, resulta un tanto artificial, si la comparamos con cualquier otra medina.

En las tiendas se abarrotan multitud de suvenires, muchos de dudosa procedencia y de más dudosa aún calidad. Otros, verdaderas obras de arte. Por todos ellos, es obligatorio regatear para la obtención del mejor precio posible. No olvide, que en esto del regateo, no hay ni vencedores ni vencidos, ni tampoco que los verdaderos expertos en estas lides, son los comerciantes…






Entre las arcadas y las callejuelas, se esconden antiguas puertas y ventanas de inspiración hispano-morisca. También son frecuentes los Ryads (hoteles con encanto), las mezquitas, y hasta  aquí se encuentra un fastuoso palacio real, que no es posible ni fotografiar, ni mucho menos visitar. En El Habous, se encuentran las panaderías y las pastelerías más afamadas de la ciudad. Es imposible dejar de lado los típicos pastelillos de almendra y miel,  o las pastelas de pescado o pollo con almendras, uno de los platos más reconocidos de la gastronomía marroquí. 


En las zonas aledañas, podemos encontrar calles y más calles donde se vende absolutamente de todo. Existen barrios enteros donde comprar fruta, otros de telas y otros especializados, por ejemplo, en productos hechos en plástico. Aquí es posible encontrar cualquier cosa que imagine. Para acabar la jornada, qué mejor que comprar una buena porción de carne de camello o de pinchito de cordero, y llevarlo a alguno de los puestos callejeros donde lo prepararán al punto acompañándolo de la ensalada de la casa. Hay que probarlo todo en cada viaje



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**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****


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