domingo 31 de enero de 2010
Cortijo de Cabriñana (Córdoba).
miércoles 27 de enero de 2010
Leocarpus fragilis. No son huevos de insectos.
domingo 24 de enero de 2010
El Lirio de Invierno anuncia la primavera.
sábado 23 de enero de 2010
¿Qué oculta el Acentor Común?
jueves 21 de enero de 2010
Coprino Blanco y Negro: Las setas que se deshacen.
lunes 18 de enero de 2010
El Cactus de Navidad: La mejor opción.
sábado 16 de enero de 2010
Las Lagunas de Ruidera. No son viejas fotografías.
viernes 15 de enero de 2010
El Bigotudo y el Carrizo.
lunes 11 de enero de 2010
Ángel Novillo: Un sentido adiós.
A través de la prensa y de los blogs amigos, nos hemos enterado de una triste noticia: Ha fallecido Ángel Novillo, a la edad de 32 años. Ángel era conocido por ser un reputado fotógrafo de naturaleza y decidido activista en defensa, sobre todo del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Mucha de su obra se encuentra en el blog de naturaleza que gestionaba (http://www.fonamancha.com/index1.html). Desde su muerte el pasado viernes 8 de enero, este blog luce un lazo negro como señal de luto.No he tenido la suerte de conocer a Ángel en persona, aunque si he disfrutado de muchas de sus fotografías, he visitado con frecuencia su blog y sobre todo he oído hablar mucho y bien de él.
El pasado día 6 de este mismo mes, recibí un comentario de Ángel Novillo, en la entrada titulada: “Lluvia. Gozos e infortunios”. Para mí fue toda una sorpresa y un gran motivo de alegría, que alguien tan reconocido llegase hasta “unpaseomanchego”. Pero la vida quizá, es como la lluvia: “un camino de gozos e infortunios”.
Mi más sentido pésame para su familia y amigos.
El Mirlo de mi jardín.
sábado 9 de enero de 2010
El milagro de San Antonio, o algo así....
Según cuenta una vieja coplilla, propia de la tradición religiosa y del folclore de estas tierras: San Antonio de Padua, siendo todavía un niño ordenó que las aves que se alimentaban en su huerto, se introdujeran dentro de un cuarto y así cumplir con lo que su padre le había mandado: Cuidar que los pájaros no acabaran con las cosechas que serían a la postre, el alimento de su familia para todo el año.
Al llegar su señor padre a casa, de pasar el cartón del paro y tomar un chato de vino blanco de Valdepeñas en el bar del pueblo, encontró que el pequeño Antoñito no se hallaba en el huerto, cumpliendo con sus requerimientos, por lo que riñó de inmediato al niño por desobediente y desatento.
Enfadado como estaba su señor padre y muy decidido, esta vez sí castigaría a su hijo de manera inflexible, dejándolo sin gameboy, ni móvil, ni ordenador, ni videojuegos. Llamó al niño Antoñito y le pidió explicaciones, antes de tomar medidas tan severas y a todas luces injustas...
El pequeño Antonio, que había aprobado todo, hasta francés (con lo difícil que es). Contó con pelos y señales lo que había hecho: Que decidió ordenar a todas las aves del huerto que se introdujeran en un cuarto. Y así, estar completamente seguro de cumplir con su tarea. Ningún pajarillo, comería pues, ni una sola de las frutas, ni uno solo de los cereales transgénicos, que con tanto trabajo habían plantado y que ahora, por cierto, regaban por goteo, con agua procedente de un pozo ilegal.
El Padre llamó de inmediato a TVE1 para poder salir en el programa de la tarde: “España Directo”. Pero quedó completamente desilusionado, dado que para ese día no quedaba ni un solo hueco y además retransmitían por cuarta vez, el programa navideño de José Mota...
Allí seguían todos los pájaros, dentro de aquella habitación. Entonces, el niño dijo a su padre: “¡Jooo paaa tengo que soltar a todos estos plumíferos, que tengo partido a las ocho y luego he quedao con el Jonathan y el Borja p´hacer unos graffitis en las paredes del instiii!”. El niño se puso en la puerta y cientos de aves, grandes y pequeñas salieron de la habitación y no volvieron nunca más a comer nada de aquel huerto. Que hoy, por cierto, es una urbanización muy mona, con campo de golf y de tenis.
El niño Antoñito, muy satisfecho por haber cumplido con su tarea, se piró con los amigos. El señor padre quedó contento, pues su cosecha, aunque luego se la pagarían por debajo de los gastos de producción, seguía intacta. Pero, como en todas las historias, siempre hay alguien que lo pasa mal: La mamá del niño santo estaba que se subía por las paredes, pues los pájaros habían dejado el cuarto lleno de cacas, plumas y un huevo…
Y colorín colorado este cuento (o milagro, o lo que sea) se ha acabado. Pido disculpas si alguien se siente molesto porque la vieja leyenda del milagro de San Antonio de Padua ha llegado hasta este blog “un tanto adulterada”. ¡Yo no tengo la culpa! A mí me la contaron así…
Aquí están algunas de las aves del milagro de San Antonio, que estos días van de un lado a otro huyendo de los temporales de nieve y frío. Pobres...
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