sábado, 26 de junio de 2010

Bretaña (Francia).

Recurro nuevamente a desempolvar viejas fotografías de antiguos viajes. Aquellas que realizara con mi pequeña cámara compacta. Hoy fotografías y recuerdos de Bretaña (Francia).







Bretaña es reconocida por muchos, como una de las más bellas regiones de Francia. Tierra de castillos, bosques, acantilados, folclore y antiguas tradiciones. Un destino más que aconsejable para aquellos que no resisten más de dos días tumbados al sol.







Bretaña es tierra abierta al mar, tierra de pescadores y navegantes, de acantilados, dunas y marismas. Reconocidas internacionalmente sus costas de granito rosa y sus ciudades fortaleza como Saint-Malo que se adentra y mira hacia el mar.











El bocage”, es el paisaje típico de Bretaña, a base de muretes de piedra separadores de los terrenos y de las pequeñas propiedades. Formas irregulares salpicadas de bosquetes dominan la fisonomía de este peculiar paisaje. El clima lluvioso y húmedo propicia que la vegetación sea frondosa, bosques llenos de misterios que ocultan el secreto sobre leyendas como la del Árbol de Oro, la del Espejo de las Hadas, la fuente de Barenton, la tumba de Merlín, por citar algunas. Grandes piedras colocadas unas tras otras. Estamos en Carnac, el enclave arqueológico más antiguo de Europa. Estos menhires son el testimonio que nos dejaron los pueblos Neolíticos que habitaron Bretaña entre el 4.500 y el 2.500 a.C. Mucho se ha hablado del significado, sentido y simbología de estas formaciones, sin haber aún desentrañado su misterio.
En la parte antigua de muchos de sus pueblos y ciudades, hoy centro turístico, aún se conservan viejas casonas pintadas de vivos colores. Amplios ventanales que permiten el paso de la luz, los más de los días pobre. En la taberna, a la caída de la tarde, sirven “galettes” de queso acompañadas de unas tazas de sidra. El bullicio es constante, gentes de aquí y de allá, llenan aún más si cabe estas calles de color. Pese al gentío la sensación sigue siendo de orden, no hay ruidos desagradables y la gente, perdonen que me sorprenda, pasea sin dejar un basurero tras de sí…

4 comentarios:

Noesperesnada dijo...

Siempre es grato visitarte y compartir tu aventura por la vida.

ANZAGA dijo...

Muchas gracias "noesperesnada", espero que sigas encontrando aquí nuevos episodios de esa avendura de vida a la que aludes...

Abrazos.

Anónimo dijo...

¡De buena gana me daría ahora mismo un paseito sobre el granito rosa y después me sentaría en la terraza de "La Thosté" para comerme una de esas deliciosas galettes mientras respiro ese aire fresquito de la tarde que por allí circula...!
Benita

Higorca Gomez Carrasco dijo...

Te puedo añadir que es la región donde "nacieron" los "crepes", y las galletes exquisitos, de todos los sabores, donde celebran una fiesta dedicada a ese plato. Ostras de un sabor especial. Donde hay rosas todo el año. Donde en invierno a las cuatro es de noche. Donde los Celtas llegaron y se asentaron, con carácter muy parecido a los gallegos, y querido amigo hay tantas y tantas cosas más, atardeceres maravillosos y sobre todo amistad. Mi estancia en esas tierra fueron de las más felices, vuelvo todos los años unos días a comer la "endullete"
Abrazos y gracias por traer esa tierra maravillosa a este lugar distinto y mágico

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****


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