jueves, 20 de mayo de 2010

Dos ancianos sentados mirando las Amapolas.

Estaban todas bajo la tierra, ya les avisé que este año pasaría, pero jamás imaginé que llegaría a estos extremos. Bastó que la tierra sedienta bebiera para que de ella naciera lo rojo que ahora cubre los prados aledaños al río. Al principio sólo eran unas cuantas, pero fueron llegando más y más. Ahora son miles, millones de Amapolas las que bordean los senderos y la carretera. Sólo algunos pocos cardos se atreven a sobresalir de entre el mar de tonos rojos.
Lástima que la gente siempre lleve demasiada prisa. Nunca nadie se para a contemplar un prado en primavera. El otro día una pareja de ancianos situó su caravana junto al camino. Eran extranjeros, estoy seguro. Los de aquí no valoramos en demasía estos tesoros. Sacaron una gran mesa y comenzaron a comer bajo la sombra de los árboles. La gente que pasaba se quedaba mirando sorprendida por lo poco frecuente del acto. Ellos se limitaban a comer tranquilos, girados mirando a lo lejos, relajados, absortos en los ocres que serpentean hasta lo alto de la colina.
Admiro a la gente mayor que camina sin prisas. Tras los muchos años valoran lo que realmente importa. Sentarse y tomar un té mirando un paisaje nunca es para ellos tiempo perdido. ¿Cuántas primaveras como ésta has encontrado en tu caminar? Es verdad, admiro la gente mayor que valora lo que realmente importa.
¿Alguna vez han estado rodeados de millones de amapolas?... Es algo más que impresionante.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué mar avilla de amapolas!
¡Es espectacular!
¡Gracias por hacernos ver lo que importa!
Benita

Mª Angeles y Jose dijo...

Que belleza! es impresionante, una preciosidad.

Besos

iherba dijo...

Madre mía lo que me gustaría a mi ver este espectáculo ... son mis preferidas. Gracias por ponerlas. Un beso

GusPlanet dijo...

Hola Ánzaga! aquí estoy deleitándome una vez más con tus relatos, fotografías, enseñanzas ... Es un placer redescubrir tú blog y maravillarme, como tú, con esos campos de amapolas.
Nunca ví un campo rojo de amapolas, pero sí de otras flores, en la Patagonia tenemos unas naranjas llamadas 'amancay' y cuando florencen son realmente un regalo para los sentidos ...

Recibe un abrazo fuerte y espero ir 'poniéndome al día' con tus relatos!

Jesús Dorda dijo...

Siempre ma ha impresionado la sucesión de colores en los paisajes debido a las dominancias de una u otra flor. Muchas veces he pensado en colocar algún soporte fijo para poder hacer fotos en distintos días al mismo paisaje y con el mismo encuadre para poder apreciar como cambia con las sucesivas floraciones.
QUizás cuando sea viejo me pueda dedicar a ello.
Aquí este año dominaron en los prados las flores amarillas, ahora les ha llegado el turno a las de color violeta.
Muy bonitas fotos, muy bonito momento.

Asterina dijo...

Nunca he tenido ese privilegio. La naturaleza nos regala maravillas.

Miazuldemar dijo...

Más bien creo que la gente mayor es la que tiene tiempo para "pararse" a contemplar. Un campo de amapolas es espectacular, yo he tenido la suerte de disfrutar alguno.

Este año las echaba de menos, pero creo que es que las esperaba muy pronto ;)

Victoria dijo...

Espectacular como está el campo de flores, y que maravilla de fotografías todo el campo rojo,es una lástima el que no sabe disfrutarlo.Saludos

Bob Fisher dijo...

Inmenso el color de los campos de amapolas en nuestros primaverales campos, hacia tiempo que no las veía tan abundantes y tan juntas, formando autenticas alfombras florales.

Excelentes estos retratos y muy buenos recuerdos los que me traen.

Un cordial saludo.

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****


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