viernes, 23 de octubre de 2009

El “Alto Douro” (Portugal). Espera, saudade y Oporto.



Sobre las peladas colinas de pizarra negra, unos cuantos ancianos toman los últimos rayos de sol de un rojizo atardecer otoñal. Permanecen allí largo rato, en silencio. Una enlutada octogenaria pasa delante de ellos con unos cuantos leños secos para la lumbre del día siguiente. Lejos quedaron los tiempos en los que en estos pueblos fronterizos bullía la vida. Ahora, las ennegrecidas piedras de los antiguos castillos y con ellas su historia, se desparraman por la ladera. Mientras, los ancianos, los únicos habitantes del lugar, se sientan cada tarde al calor del sol y esperan allí, sin decir nada…






































Hasta el Duero se desliza callado, silencioso entre los viñedos que han dado fama y renombre a esta preciosa región portuguesa. La pámpana luce enrojecida ya en el mes de octubre, resaltando sobre la tierra desnuda. Aquí y allá tabernas de otro tiempo donde se bebe el vino del lugar, y se habla sólo de todos aquellos que se fueron lejos, buscando quizá, una vida diferente.
























































En “la churrasqueira” ofrecen para comer, “frango” asado con leña, arroz blanco, patatas cocidas y el plato nacional por excelencia, “bacalau”. ¿Quieres un Oporto?...

































Y el tiempo pasó tan lentamente, tan despacio que en la mitad del terreno de fútbol creció un gran árbol y nadie reparó en ello…




6 comentarios:

Mª Angeles y Jose dijo...

Muy buen reportaje de un lugar casi magico, tranquilo y lleno de fotografias fantasticas,

Besos

Begoña Sánchez dijo...

Parecen fotografías de otra época, sobre todo la segunda imagen.
Un lugar para descansar y olvidarse de las prisas

Besos

MARIA JOSE dijo...

Es la primera vez que visito tu blog me ha gustado mucho el resportaje que has publicado sobre Portugal decirte que has puesto unas fotografías preciosas -.


Saludos.

Le Mosquito dijo...

El abandono del interior de Portugal es tan masivo que en muchas zonas sólo encuentras huellas del pasado.
Tarde o temprano tendremos que recorrer esas huellas y para volver a labrar los campos, que son quienes nos dan de comer.

Anónimo dijo...

Al pasar por estas estupendas imágenes y los bellos y sencillos pero ricos comentarios de esta entrada de tu blog nos hemos trasladado por arte de birli y birloque al "Alto Douro"...
¡Gracias por el viaje!
Benita

Mamen dijo...

Muy bonitas fotos. Lo has relatado muy bien. Qué magnífico árbol. Espero que a ningún iluminado se le ocurra quitarlo.

¿A que Portugal tiene mucho encanto? A mí me lo parece siempre que lo visito.

Saludillos!

**** " NO SE PUEDE CONSERVAR AQUELLO QUE NO SE CONOCE " ****


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